Cartografía venezolana: De la representación espacial a la comprensión de su territorio histórico
Escrito por Claudio Briceño Monzón | @CabmClaudio   
Viernes, 05 de Junio de 2026 00:00

alt“La Venezuela irredenta llegó a expresarse en la magnificencia territorial, abarcando buena parte del trópico americano.

Fue evidente la grandeza de sus espacios geográficos primigenios, que desbordaban ampliamente los territorios que hoy conforman Venezuela. Esta magnitud se expresó aún considerando que la frontera de la territorialidad de la Venezuela Hispánica se fue contrayendo tempranamente por sucesivos tratados de renuncia que fue firmando España con Holanda, Inglaterra y Portugal, que se expresaron en avances de estas potencias europeas coloniales en tierras otrora pertenecientes a las provincias que hoy están integradas en la nación venezolana, segregándose en varias islas de las Pequeñas Antillas, Guayanas y Noroccidente del Amazonas.”[2]

 

La vocación territorial para estudiar, salvaguardar y conservar nuestros recursos naturales en Venezuela ha sido impulsada por figuras de la talla de Alexander Von Humboldt, Agustín Codazzi, Pablo Vila, Marco Aurelio Vila, Pedro Cunil Grau y Antonio Luis Cárdenas. Su legado sentó las bases para la profunda labor geográfica en el país. En este contexto, deseamos destacar que el pasado 30 de mayo se celebró el Día del Geógrafo. Según nos informó vía WhatsApp, nuestro apreciado amigo y profesor titular jubilado de la Escuela de Geografía de la Universidad de Los Andes, siendo de sus primeros egresados: Jóvito Valbuena Gómez:

“Para un mayor compromiso común en el cumplimiento de esta misión, los geógrafos venezolanos nos colegiamos desde 1967 en Caracas y en 1972 en Mérida. Trujillo y San Cristóbal se sumaron para engrandecer este gremio que, cada 30 de mayo, celebra con fervor el amor que profesa a la Tierra y el servicio que brinda al territorio y la sociedad de la nación Venezuela. Por ello y por nuestro porvenir, brindamos. Mérida, 30 de mayo de 2026."

Nuestra historia comienza con la necesidad de representar el espacio. En sus inicios, los mapas se establecieron como una primera proyección del paisaje del mundo. Se trazaban fronteras, se delimitaban divisiones administrativas, se demarcaban la ubicación de las ciudades, definiendo así los espacios y las estructuras de gobierno. La cartografía fue una herramienta útil para la posesión del territorio, su significado se fraguó en los mapas, indispensables para el sostén del poder.

La auténtica revelación llegó cuando los mapas políticos se encontraron con su complemento esencial en los físicos. Este nuevo aliado desvelaba la geografía tangible del mundo: las imponentes montañas, los trascendentes ríos que labraban el paisaje, y las continuas costas que marcaban el encuentro entre la tierra y el mar. Las líneas políticas cobraron un nuevo significado. Un río, representaba solo una marca en el papel, se convertía en una frontera natural, una explicación palpable de por qué una división administrativa seguía el curso fluvial. El mapa físico nos mostraba el porqué de las fronteras, mientras que el mapa político nos indicaba quién detenta dominio.

La curiosidad no se interrumpió ahí; la comprensión del mundo se profundizó al incorporar mapas y planos con enfoques más delimitados. Surgieron la cartografía de la geología, que nos permitió mirar el interior de la Tierra, revelando los tipos de rocas, las estructuras del subsuelo y las fuerzas que lo modelan. Otros mapas se adentraron en la climatología, desentrañando los patrones de temperaturas, la distribución de las precipitaciones y el ritmo de los vientos de sotavento y barlovento. Y por supuesto, las cartas estadísticas añadieron otra dimensión, visualizando la densidad de población, la distribución de los recursos y la compleja red de la actividad económica. Cada uno de estos mapas, como capas de información, enriquecía nuestra visión geopolítica del mundo.

El verdadero conocimiento de un espacio marítimo, aéreo o territorial, no reside en la observación aislada de un solo mapa. Su poder se desata en la interrelación entre todos estos diferentes tipos que se compilan en atlas cartográficos históricos. Es la interrelación de la información lo que nos permite responder a la pregunta fundamental: ¿por qué las cosas son como son?

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En Venezuela, la configuración geográfica de los asentamientos humanos evolucionó a través de distintas etapas: desde la ranchería y el palenque, pasando por el sitio, el fondeadero y el asiento, hasta consolidarse en la villa y la ciudad. Estas poblaciones se organizaron político-administrativamente en Provincias, unidades territoriales definidas por rasgos geográficos y humanos regionales como montañas, valles y ríos. Sin embargo, para que estas ocupaciones humanas y sus características geográficas trasciendan la categoría de meros hechos y se conviertan en una noción geopolítica comprensible y explicable, es fundamental considerarlos como parte de un área mayor. Esta zona interactúa intrínsecamente con su ecosistema y se correlaciona con la población que se asienta en pueblos bajo instituciones gubernativas políticas.

Desde las simples líneas de los mapas políticos hasta la compleja red de información que nos brindan los Sistemas de Información Geográficos (SIG), cada herramienta cartográfica nos acerca más a descubrir la intrincada red de factores que dan forma a nuestro país y a las sociedades que lo habitan. Es en la suma y la interconexión de estas visiones donde reside la verdadera clave para comprender la geografía de nuestro territorio, país, comarca y mundo. Hoy, en el marco de la celebración del Día del Geógrafo, recordamos la Venezuela Irredenta, cuyas enormes extensiones geopolíticas abarcaban desde el sur Orinoquense hasta más allá de la entrada del Amazonas, con evidentes ensanchamientos en las islas caribeñas en el mar de Venezuela.


Notas
[1] Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela por el Estado Mérida. Investigador y Docente del Instituto de Investigaciones Históricas «P. Hermann González Oropeza, S. J» de la Universidad Católica Andrés Bello. Profesor Titular de la Escuela de Historia, de la Facultad de Humanidades y Educación, de la Universidad de Los Andes ULA, Mérida-Venezuela. Magister en Historia de Venezuela por la Universidad Católica Andrés Bello. Doctor en Historia por la Universidad Nacional de La Plata–Argentina. Coordinador del Doctorado en Estudios Políticos ULA.

[2] Pedro, Cunill Grau. Historia de la Geografía de Venezuela: siglo XV-XX, Tomo I. Caracas: Consejo Nacional de Universidades, Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior, OPSU, 2009, p.41.

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