¡Elecciones Ya!: La consigna nacional
Escrito por Trino Márquez C. | X: @trinomarquezc   
Jueves, 09 de Abril de 2026 00:00

altEl lema ¡Elecciones Ya! podría unificar a todos los sectores del país que aspiran un cambio democrático,

desde los partidos políticos hasta los sindicatos, la Iglesia Católica, el movimiento estudiantil y las organizaciones civiles que luchan por la defensa de los derechos humanos. Los comicios para elegir un nuevo, o nueva, presidente de la República y una nueva Asamblea Nacional, son esenciales para reconfigurar el mapa institucional. Mientras no se realice esa convocatoria, la nación vivirá en medio de la precariedad e incertidumbre jurídica y política.

Luego del fraude perpetrado el 28 de julio de 2024, se extinguió la escasa legalidad que existía en Venezuela, resultado de más de una década de violaciones al orden constitucional. El último vestigio de legitimidad del chavismo fue el triunfo obtenido por Hugo Chávez en la consulta de 2012, cuando se impuso sobre Henrique Capriles. A partir de ese éxito, las demás ‘victorias’ del chavismo han sido cuestionadas. Y con razón. En todas las consultas para elegir al presidente de la República, los resultados finales estuvieron precedidos por el abuso de poder, la coacción y, al final, por la sospecha acerca de los resultados presentados por el CNE. El colmo fue lo ocurrido el 28-J, cuando el asalto se produjo de forma grotesca. Desde ese momento, el régimen autoritario entró en una nueva fase aún más represiva, que concluyó el pasado 3 de enero, con la captura de Nicolás Maduro. Ese día finalizó el período más asfixiante del esquema montado por Maduro, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López y el resto de sus compañeros de ruta.

A pesar de que el aparato represivo del régimen no ha cambiado de manera sustancial, el dominio ya no se basa solo en la coerción. Ahora los jerarcas se ven obligados a tolerar una apertura que permita construir consensos, al menos fomentar el diálogo y aceptar la existencia de partidos y dirigentes que no cordializan con el Gobierno, sino que se le oponen, como ocurre en cualquier democracia. El país ha visto cómo Juan Pablo Guanipa, Delsa Solorzano y Andrés Velázquez, entre otros dirigentes, convocan actos públicos. Vente Venezuela reabrió su sede principal. Los sindicatos, gremios docentes y estudiantes universitarios se han movilizado exigiendo incrementos salariales. Los familiares de los presos políticos mantienen una lucha heroica por la liberación de esos compatriotas abandonados a su suerte durante años. Los medios de comunicación informan acerca de sucesos que antes no se atrevían. Es verdad que el giro no ha sido copernicano, pero las trasformaciones que se han producido permiten pensar en la posibilidad de ir avanzando de manera continua hacia el restablecimiento pleno de la democracia y la vigencia del estado de Derecho, no solo en el campo de los derechos humanos, sino de todo el conjunto de derechos políticos, económicos y sociales que definen a una democracia plena y madura. Este conjunto de cambios debería ser asumido por el oficialismo como un giro en el ciclo de poder chavista. Ya no pueden gobernar como antes.

Las modificaciones que señalo no se han obtenido gracias a los cabecillas del régimen, sino a pesar de ellos. Su propósito se ha encaminado a sobrevivir en medio del protectorado en el que Estados Unidos convirtió a Venezuela  

Delcy Rodríguez, su hermano Jorge y otros líderes del chavismo han comprendido que sería un suicidio político oponerse al plan trazado por Donald Trump y Marco Rubio. Si quieren aprobar las inspecciones de la embajada americana, tienen que moverse en una zona de tolerancia que permita apreciar que el esquema avanza hacia la transición. Esta certeza no nace de ninguna vocación democrática de los hermanos Rodríguez y sus adláteres, sino de la convicción de que su futuro depende de la manera como el imperio evalúe sus movimientos. Pueden apretar, pero no asfixiar. Pueden enlentecer el proceso de cambio, pero no detenerlo. Marco Rubio lo expresó con claridad: Tenemos que ser pacientes, pero no podemos ser complacientes

Es esta imposibilidad del Gobierno de paralizar el avance hacia la transición lo que la oposición política y social debe aprovechar para exigir elecciones. Esta demanda no significa que la consulta será convocada de inmediato. Solo quiere decir que todo el dispositivo institucional tiene que alinearse para que los comicios se lleven a cabo en el menor tiempo posible. No puede admitirse el ardid del oficialismo, según el cual la ausencia de Maduro es ‘forzosa’ y, en consecuencia, los comicios quedan postergados indefinidamente.

La realización de nuevas elecciones implica cambiar el CNE, lo cual supone elegir los miembros que lo presidirán y dirigirán el proceso. Hay que depurar el REP. Inscribir los nuevos votantes. Permitir que los venezolanos en el extranjero voten, para lo que debe abrirse un período de inscripción de los nóveles votantes. Las tareas son numerosas y toman tiempo. Muchas pueden realizarse de forma simultánea. Lo fundamental reside en que el régimen no torpedeé la convocatoria de elecciones en un plazo perentorio. Esto solo puede lograrlo la presión popular.

Al PSUV, que persistirá como fuerza política durante mucho tiempo, le conviene que los comicios se realicen pronto y que Venezuela alcance la normalidad institucional. Los Rodríguez podrían dejarle ese legado a la organización fundada por Hugo Chávez.

¡Elecciones Ya!: La consigna nacional.

@trinomarquezc

        


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