Regionalismo y venezolanidad
Escrito por Ramón Guillermo Aveledo | @aveledounidad   
Miércoles, 26 de Agosto de 2026 00:00

altDistintos en la personalidad y en el modo de pensar, demócratas con vocación de reformas sociales audaces ambos,

orgullosamente provincianos de alma universal, coinciden en la vocación de servicio público que encuentra en la política que según la máxima de Pio XI es “la forma más excelsa de la caridad después de la religión”, hablo de dos amigos que admiré, mi paisano y tocayo Ramón Escovar Salom el centenario de cuyo nacimiento se celebró el pasado julio y el zuliano Fernando Chumaceiro que en ese mismo mes partió tras 95 años de vida fecunda.

Escovar era culto y elocuente, estudioso y reflexivo, desde sus clases de Derecho Constitucional en la UCV hasta sus intervenciones parlamentarias como senador o diputado y sus discursos como ministro o embajador, aquellas cualidades que cultivó desde temprano se hacían sentir. Socialdemócrata de ideas modernas, siempre ávido de informarse para estar al día, como hacen los que saben que la realidad cambia.

Estadista teórico y práctico su trayectoria es, como la de cualquiera metido en el combate político desde muy joven, materia prima para la polémica. Lo que nunca podrá negar la mezquindad, esa sombra que persigue al que se atreve a actuar, es su sentido del Estado, su afán porque esta nuestra fuera una república digna de tal título.

Chumaceiro, “el doctor Chuma” como le decían en su Maracaibo querido, fue de esos hombres públicos venezolanos que honran el oficio político. La política, esa “aventura honorable” que decía Tweddsmuir, a quien también debemos la reflexión: “La tarea del liderazgo no es infundir grandeza en la humanidad, sino hacerla aflorar, porque la grandeza ya está allí”. Eso distingue a los grandes líderes, con independencia de su ámbito, de los mediocres y los separa amplia e irreversiblemente de aquellos que, al contrario, se esmeran en promover lo peor del ser humano para manipularlo y explotarlo.

El primer alcalde electo de Maracaibo había sido brevemente diputado al Congreso por el Zulia. Zuliana era su manera de ser venezolano. Presidió CORPOZULIA desde 1970 hasta 1984, es decir durante las presidencias de Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez y Luis Herrera Campíns. De allí se fue a servir como concejal. Demócrata cristiano de esencia y consecuencia, abierto a todos, carente de sectarismo y vanidad.

Aparte de la amistad de quien escribe, Escovar y Chumaceiro tienen en común el ser hombres nacidos y criados en su región de la que siempre se sintieron orgullosos hijos, así como legatarios de su historia. Larense de Barquisimeto uno, zuliano de Maracaibo el otro. Cada uno a su modo, convencidos de que en la descentralización está el futuro de la gobernanza democrática de Venezuela.

Descentralizador Escovar, aunque aprehensivo de la federación por razones de visión histórica nacional. Descentralizador Chumaceiro, con una idea dinámica del federalismo y la acendrada convicción de que el centralismo exacerbado ha tenido efectos nocivos para el desarrollo.

Venezuela es todas sus regiones y algo más que la suma de ellas. Venezuela es sus hombres y mujeres. Nadie tan pequeño como para ignorarlo ni tan grande como para creer (creerse) único (a), irrepetible e irremplazable. Recordemos siempre, para emularlos, a aquellos que contribuyeron a que este sea el país que puede y debe ser. 

 


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