No es Polar, es la economía...
Escrito por Freddy Lepage ((ex diputado))   
Viernes, 11 de Junio de 2010 09:10

altLa feroz arremetida contra la empresa privada obedece a un plan previamente concebido, a los efectos de quebrar la economía para someterla totalmente a la dependencia del Estado. Esto no es nuevo, ha ocurrido en otras latitudes del mundo,

donde se instauraron regímenes comunistas. En el caso de Chávez, la medida, aun cuando se le quiera dar un tinte ideológico, es pragmática. Las teorías de Marx y Engels quedaron en desuso y en el olvido gracias a los desafueros perpetrados contra la humanidad por el llamado socialismo real. De nada sirvieron, para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, como presuntamente era su fin último, sino, antes por el contrario, fueron utilizadas para sojuzgar brutalmente a sociedades enteras en nombre de una supuesta liberación del capitalismo y de sus aberrantes desviaciones.

Así, el comunismo sirvió de coartada perfecta para entronizar dictaduras atroces en el poder por medio de la represión, el miedo y el chantaje...

Chávez busca consolidar una etapa de centralismo autoritario para mantenerse en Miraflores a como dé lugar. Y si para ello tiene que acabar con las libertades económicas como paso estratégico, lo va a ejecutar sin contemplaciones; a menos que surjan condiciones imprevistas (siempre sucede) que den al traste con su infinita pulsión autoritaria.

Eso, en realidad, no es nada nuevo. Sólo que los factores condicionantes varían con el correr de los días y las cambiantes circunstancias. Este modelo nace, de la experiencia soviética y china, calcada y "tropicalizada", posteriormente, por sus homólogos cubanos. La idea original era que la clase obrera se apoderase de los centros de trabajo con el fin de instaurar la autogestión. En nuestro caso vernáculo ese papel lo sustituye el omnipresente "petroestado", encarnado por el líder de Sabaneta, quien usurpa la representación de los obreros y del pueblo, sin que nadie lo haya autorizado para ello. Así, la consolidación de la dominación sobre la sociedad se hace mucho más fácil y expedita.

Sin empresas privadas fuertes y controlando (mediante importaciones discrecionales, al fin y al cabo el petróleo todavía da para eso) el suministro y la distribución de los alimentos básicos, el dominio es absoluto, hasta el punto de llegar a libretas de racionamiento disfrazadas. Es decir, solamente se podrá consumir lo que el régimen le permita a la población a través de sus redes de importación, pues la producción interna es cada vez menor. Sólo que, gracias a la ineficacia y corrupción de quienes están a cargo de esos programas, los problemas regresarán con más fuerza que antes. De allí la cantidad de contenedores con alimentos podridos que se multiplican por doquier.

En este esquema, escuchamos al ministro Rafael Ramírez hablar de "hegemonía alimentaria", mas no de soberanía alimentaria, como lo establece la Constitución. Entonces, al golpear a Polar se destruye un ícono de la empresa privada nacional eficiente, mientras se busca capital extranjero (apátrida) en el sector petrolero para satisfacer las crecientes carencias financieras. Desgraciadamente para el aprendiz de brujo, su revolución es demasiado torpe para construir. No entienden que vivimos en un mundo económico cada vez más interdependiente.

Los chinos aplicaron sin remordimiento la vieja máxima: "Si no puedes contra tu enemigo (el capitalismo) únetele". Claro, no somos chinos...


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El Nacional





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