Caminos hacia la felicidad o el desastre
Escrito por Chen Chi-Yi (economista)   
Viernes, 11 de Junio de 2010 13:25

altLa perseverancia en implementar el comunismo, llámese “Socialismo del siglo XXI” parece  demostrar la poca capacidad intelectual de sus promotores


Los proletarios no tienen nada que perder como no sea sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo entero por ganar. Las leyes, la moral, la religión, la propiedad, etc, son trampas de la burguesía dominante; deben ser abolidas mediante la violencia y la toma del poder político.

Extracto del Manifiesto de Marx y Engels
Las experiencias

A.    URSS

El profesor Angel Alayón relata que desde 1917 Lenin decidió controlar la distribución de alimentos como mecanismo de control político. En 1918 decretó la confiscación del trigo producido por los campesinos, que representaban el 85% de la población rusa y por los “kulaks” (campesinos ricos). A estos últimos los enjuiciaban y condenaban a muerte. Como consecuencia de estas medidas, la producción agrícola descendió en un 38% en comparación con 1913. Lenin vio en el hambre un pretexto para eliminar a los “kulaks”, incluyendo el clero. Pero en 1923 murieron 25 millones de campesinos por hambruna y han debido importar alimentos desde los Estados Unidos de América para remediar la escasez. Estos resultados desastrosos obligarían a Lenin a retroceder, decretando la llamada “Nueva Política Económica” para restablecer el capitalismo de estado, reviviendo el comercio privado, privatizando las 7000 empresas estadales y liberando la contratación laboral.
Pero a partir de 1924, Stalin retomó los procedimientos anteriores colectivizando todos los procesos productivos. El 90% de las fincas agrícolas fueron transformadas en  koljoses y sovjoses  además de controlar  todo el sistema de comercialización. Al mismo tiempo, se introdujo un proceso intensivo de industrialización a través de un sistema de planificación centralizada.
En 1932 reapareció el hambre muriendo 7 millones de campesinos en Rusia y 5 millones en Ucrania. Entre 15 a 20 millones de rebeldes o sospechosos fueron deportados a Archipiélago “gulag”, donde  muchos de ellos murieron de hambre. De nuevo,  los Estados Unidos han debido suplir la escasez de alimentos. Solamente la muerte de Stalin permitió el cambio paulatino, pero  firme, de la estructura de producción y comercialización.

B.  China
A partir de 1956 se terminó la colectivización de la tierra transfiriendo su propiedad a las aldeas. Pero,  a partir de 1958, Mao ZeTung, queriendo acelerar la llegada del comunismo, ordenó la creación de las Comunas agrupando las cooperativas previamente  introducidas. Los comuneros, además de trabajar la tierra, debían participar en la producción de artículos industriales, especialmente el acero artesanal.   La colectivización y  la multiplicación de tareas   impactaron negativamente en las cosechas agrícolas, ocasionando la muerte de unos 20 millones de campesinos por la escasez de alimentos. Se introdujo la cartilla de racionamiento para limitar el consumo “excesivo” y practicar el  principio de que “cada uno consume de acuerdo con sus necesidades”. Para “estimular” la cooperación de los ciudadanos se lanzó el movimiento de la Revolución Cultural, que tenía como objeto la creación del hombre nuevo auténticamente revolucionario. Dicho movimiento fue uno de los sucesos más trágicos de la humanidad destruyendo el pasado  cultural y sometiendo al pueblo chino a todo tipo de humillaciones.
El gran  líder murió en 1976.  Su muerte permitió la eliminación paulatina de las comunas y la introducción  gradual de prácticas capitalistas de mercado. Así reaparecieron,  con lentitud pero firmemente,  comercios, industrias y servicios, gestionados por los particulares, así como las inversiones  privadas nacionales y extranjeras. El gran timonel del cambio fue Den  Xiaoping, quien venció a los radicales liderados por la “Banda de los cuatro”.

C.  Cuba
Fidel Castro llegó al poder por la violencia  en 1958. En pocos años nacionalizó las empresas extranjeras sin compensación y estatizó todas las propiedades privadas. Al mismo tiempo, organizó el partido único y restringió ampliamente todas las iniciativas privadas: prensa, radio, T.V., comercio o servicio de cualquier tipo. En una palabra: Cuba se transformó en un país comunista de acuerdo con los principios  señalados en el Manifiesto suscrito por Marx y Engels.
Cuba, si bien entró con retraso en la carrera hacia el comunismo, permanece sólidamente en el régimen, a pesar  de la rectificación  de los otros grandes promotores. Su actividad económica principal era la industria del azúcar, pero su producción ha caído drásticamente pasando de 50 millones de toneladas en 1990 a 34,5 millones de toneladas

En  2003.  Inicialmente vivía de la ayuda de la URSS, pero actualmente sobrevive gracias a cuatro fuentes  de ingreso: el turismo, la remesa de los exiliados, la generosidad de Venezuela y la explotación de los esclavos modernos, tales como: “médicos”, deportistas, y colaboradores de todo tipo. (Ramón Hernández).

Las Interrogantes

La corriente marxista sigue manifestándose en un mundo globalizado y bien inter comunicado. Los fracasos estrepitosos y evidentes en todas las experiencias llevadas a cabo  no nos permiten albergar duda alguna sobre su inviabilidad.  La URSS.,  la China y  una  multitud de países europeos del Este, dominados por el comunismo durante décadas, han abandonado estas enseñanzas proféticas y fatídicas de Marx y Engels.  Estos hechos  suscitan una serie de interrogantes sobre la validez del documento llamado “Manifiesto Comunista”.
En primer lugar,  tenemos que  poner en duda  la exactitud del diagnóstico del documento, el cual parece que era exclusivamente de carácter deductivo, partiendo de una visión ideológica preconcebida y de una serie de hipótesis no comprobadas y no comprobables, tales como: a)La existencia del hombre nuevo revolucionario, b) el igualitarismo del ser humano, c) mayor eficiencia y mayor producción de las empresas llamadas socialistas, d) la posibilidad de existencia de una sociedad final sin autoridad gobernante, e) la fatalidad de la desaparición del capitalismo , etc…
En segundo lugar, desconfiamos de  la racionalidad de las conjeturas de los seguidores del Manifiesto, dado que las predicciones y previsiones de dicho documento  no se cumplieron ni en el tiempo ni en el espacio.
En tercer lugar, nos preguntamos si el régimen comunista es compatible con la democracia popular. Las experiencias habidas durante el último siglo no fueron concordantes con el precepto democrático. Múltiples  opresiones   y represiones de carácter individual y colectivo serian  pruebas suficientes para confirmar  lo dicho. Quizás es más razonable y más correcto aceptar el concepto de “Socialismo Burgués” ó  el  denominado “socialismo democrático”, fuertemente criticado por Engels, pero practicado, con distintas  modalidades, por muchos países del mundo.

En cuarto lugar, la perseverancia en implementar el comunismo, llámese “Socialismo del siglo XXI” parece  demostrar la poca capacidad intelectual de sus promotores. (Heinz  Dieterich Steffan). En  caso contrario, se sospecha que esta insistencia se debe  a la creencia o la  necrofilia ideológica (Moisés Naín),  de  que el método utilizado en este régimen  permite perpetuarse en el poder por el culto a la personalidad del líder, tal como está ocurriendo en Cuba, donde el progreso ó el bienestar del pueblo está constantemente publicitado  como slogan, pero no realizado  y no realizable.(Luis Ugalde).
Por todo lo dicho concluimos preguntándonos  si el comunismo  ó el socialismo del siglo XXI es un camino hacia la felicidad o  más bien una autopista hacia el desastre, como demuestran las experiencias vividas.

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