Neoliberalismo para neófitos
Escrito por Juan Carlos Apitz   
Sábado, 12 de Junio de 2010 07:54

altEn esta guerra que ha desatado el gobierno nacional contra el capitalismo; el neoliberalismo es el caballito de batalla del discurso presidencial denigratorio. Todo se debe a sus recientes y atolondradas lecturas de "El Capital". Ahora bien, el neoliberalismo no tiene un contenido semántico. Se utiliza como una etiqueta para caricaturizar el liberalismo y hacerlo responsable de todas las calamidades humanas. Una de las grandes victorias de las ideologías totalitarias, que han sido todas derrotadas en la práctica, es que han dejado una secuela ideológica que se traduce en prejuicios y lugares comunes ideológicos que han arraigado profundamente, a pesar de todos los desmentidos que les ha dado la realidad.

A nadie se le dice neoliberal para definir un sistema de pensamiento, de valores, de convicciones políticas. No, neoliberal automáticamente es algo que se asocia con el explotador, el defensor de instituciones anacrónicas, injustas; el neoliberal es el que tiene una visión fundamentalista del mercado, alguien que en última instancia defiende el sistema de explotación, de abuso, de expropiación del trabajo. La noción misma de neoliberal hay que rechazarla, pues carece de significación y es una especie de conjuro antes que de idea. Hay gente que es liberal y gente que no lo es. Pero nadie es neoliberal. Cada vez que oigamos la palabra neoliberal tenemos que preocuparnos, porque detrás de esa palabra hay prejuicios profundos y un odio a lo que el liberalismo representa; es un odio consciente, en otros no lo es, es instintivo. Curiosamente, el liberalismo, que para muchos representa algo más bien conservador, anacrónico, algo que ya no expresa la realidad, es capaz de provocar unas hostilidades, una animadversión de una ferocidad extraordinaria. Esas son secuelas de las ideologías totalitarias que todavía contaminan profundamente el discurso político actual. No hay neoliberales, hay liberales. Y los liberales somos un espectro muy amplio, de matices muy diversos y a veces distanciados y contrapuestos. Algo que es perfectamente lógico si se piensa que el liberalismo no es una ideología. No tiene el carácter cerrado de religión, dogmático, que tienen las ideologías. Es un cuerpo de ideas, una doctrina en la que se parte de ciertas convicciones básicas que tienen que ver fundamentalmente con la libertad: el valor más preciado desde el punto de vista individual y social. Será la presencia y operatividad de la libertad entendida de una manera unívoca como totalidad en el campo político, económico, cultural e individual lo que contribuye más a atajar la violencia, establecer la coexistencia social y traer prosperidad y progreso.

Por lo tanto, acusar al neoliberalismo como causante de todos los males de Venezuela y el mundo es sólo de neófitos (marxistas claro).

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@justiciapitz

El Universal/OyN


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