Kenneth Branagh: rodar la película Mayday “fue un placer de principio a fin”
Escrito por Andrés Correa Guatarasma   
Viernes, 04 de Septiembre de 2026 06:28

Kenneth Branagh es un ex agente de la KGB en “Mayday” | Foto: CortesíaNueva York.- Kenneth Branagh -director, actor y guionista- ha estado mayormente asociado al drama, pero su última protagonización, Mayday, es una comedia.

Aún así, el británico Branagh no se decantó por la risa fácil: Mayday es una comedia comercial, sí, pero oscura y militar, y también una película de acción y épica, desde el aire -a la velocidad del sonido- hasta recorrer las estepas rusas teniendo la embajada de Estados Unidos en Moscú como meta, en lo que a la larga sería el ocaso de la guerra fría (1987).

En esta producción -dirigida y escrita a cuatro manos por John Francis Daley y Jonathan Goldstein-, Branagh interpreta con acento ruso -y a veces hablando ese idioma- a Nikolai Ustinov, un agente que se retiró decepcionado de la KGB y se aisló del mundo soñando con “occidente” y especialmente Hollywood; hasta que un día un piloto estadounidense (Ryan Reynolds) le cae literalmente herido del cielo. Lo que sigue es una trepidante historia de absurdos, caos, explosiones, puñetazos, encuentros y escapes, mientras la amistad y la paternidad se consolidan en la necesidad grupal de sobrevivir entre dudas y enemigos. Las secuencias incluyen referencias tácitas o directas a cintas clásicas como Misery y Top Gun, y también recuerda a Robin Williams en Moscow on the Hudson.

En la víspera del estreno de Mayday en Nueva York, Branagh realizó una rueda de prensa virtual, en la que no ahorró elogios para su colega líder de reparto (Reynolds).

-Teniendo tanta experiencia como director de cine y teatro, ¿le resulta más fácil o difícil cuando vuelve a ser un actor dirigido por otros?
-Siempre resulta fascinante. Tienes la oportunidad de ver a la gente desempeñar ese trabajo muy de cerca. Recuerdo que (el director) Danny Boyle me dijo una vez: “Vaya, ojalá pudiera tener esa experiencia que tú tienes: ver a otros directores trabajar de cerca”. Como actor, yo sí tengo esa oportunidad. En este caso, la experiencia fue un placer de principio a fin. (Los directores) estaban muy preparados, tenían un plan y una visión clara de cómo debía rodarse: los lentes que usarían, la atmósfera de la película, las influencias estilísticas... Podían citar las películas que les habían servido de inspiración. No temían defender su postura frente a Ryan (Reynolds) y a mí en cualquier debate creativo. Llevaban las riendas con firmeza y demostraron una gran ética de trabajo. Además, el hecho de trabajar en pareja les permitía responder a cualquier duda: si uno no tenía la respuesta, el otro sí. Aunque tenían personalidades muy distintas ambos se interesaban tanto por los aspectos técnicos de un plano como por la interpretación de los personajes en una escena o una frase concreta. Fueron unos guías y directores ejemplares; realmente cumplieron ambas funciones. Orientaron el tono y condujeron nuestras interpretaciones para que encajaran con lo que habían imaginado. Admiro profundamente cómo lograron un tono integrado y muy agradable. Es una comedia de acción, llena de acción y comedia, claro está, pero también resulta conmovedora, tierna y reflexiva. Ese mérito es totalmente suyo.

Kenneth Branagh, Ryan Reynolds y Maria Bakalova lideran la comedia militar “Mayday” | Foto: Cortesía

Mayday fue un gran reto para su anatomía de 65 años. “Tuve que ser paciente. Llegué temprano; estuve allí quizá tres semanas antes de empezar a rodar. Y, en realidad, todo consistía en escenas de acción y actores extras: practicar la coreografía poco a poco, acostumbrarse a encajar los golpes, ganar velocidad, hacer mucho yoga y ejercicios de estiramiento. (Yo) un hombre de cierta edad necesita un poco más de tiempo simplemente para calentar y enfriar los músculos… Y, aun así, es inevitable acabar con algún que otro rasguño. Había que entender el estilo de cámara del equipo, así como la perspectiva y la visión de Loyd (Bateman) -nuestro coordinador de extras- para todas las previsualizaciones de las peleas. Eran auténticos ballets elaborados”.

Branagh cree que fue un acierto que la historia fuese concebida como comedia, en un empaque político y militar entre dos personajes disímiles. “Nos permite ver que, a través del humor, existe tal vez una vía acelerada hacia la comprensión, ya que a menudo el humor surge de un reconocimiento compartido”.

Con 8 nominaciones al Óscar como director, actor y escritor, Branagh finalmente se llevó ese premio y el Globo de Oro en 2023 como guionista por Belfast, su brillante película biográfica rodada en blanco y negro sobre su infancia modesta en la convulsa Irlanda del Norte de los años 60s.

Al mudarse a Londres estudió en la prestigiosa Real Academia de Arte Dramático (RADA), de la que sería presidente de 2015 a 2024, tras ganarse el respeto como actor y director shakesperiano (Henry V, Much Ado About Nothing y Hamlet), e interpretando a figuras históricas: el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, el actor inglés Laurence Olivier, el líder nazi Reinhard Heydrich, el explorador irlandés Ernest Shackleton, el primer ministro británico Boris Johnson y el físico danés Niels Bohr (premio Nobel 1922). También fundó en 2013 su propia productora en las tablas, Kenneth Branagh Theatre Company (KBTC).

Otro ícono en su carrera fílmica ha sido el detective belga Hercule Poirot, al dirigirse él mismo en tres misterios de Agatha Christie: Murder on the Orient Express, Death on the Nile y A Haunting in Venice; además de ser el profesor Gilderoy Lockhart en Harry Potter, y dirigir Thor de Marvel en 2011. Aún con esas credenciales tan variadas y sólidas, Branagh tiene fama de ser cordial y afable entre sus colegas, no obsesionado con la fama, pero sin dejar de ser muy exigente y siempre dispuesto a aprender.

“Voy al cine todas las semanas y veo absolutamente todo lo que puedo. Y creo que lo más difícil de lograr es un entretenimiento popular con sustancia, pero realizado con ligereza y de manera imperceptible”, respondió más tarde en la rueda de prensa. Además confesó su pasión por John Wayne -especialmente en The Searchers de John Ford-, Paths of Glory de Stanley Kubrick, Lawrence of Arabia de David Lean, y la actuación icónica de Paul Newman en Cool Hand Luke.

También recordó una anécdota con la legendaria actriz Julie Christie en Hamlet (1996), para explicar que a la hora de escoger sus proyectos la historia es tan importante como quién la va a dirigir: “Su voz resuena siempre en mis oídos diciendo: ´No importa lo bueno que sea el guión; necesitas a las personas concretas que materialicen la calidad de esa visión´”.

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