100 años del nacimiento de Luis Herrera Campins |
Escrito por Douglas C. Ramírez Vera |
Miércoles, 02 de Abril de 2025 06:41 |
Ramón Guillermo Aveledo en su biografía lo bautiza como el Llanero Solidario[2], en su libro lo destaca en su lucha por construir una democracia socialmente justa y analiza los desafíos que enfrentó durante su mandato, incluyendo una de las crisis económicas más significativas del país. Aveledo presenta a Herrera Campins como una figura compleja y multifacética: audaz pero conservador, sencillo pero sofisticado, y siempre enigmático. La obra busca arrojar luz sobre aspectos menos conocidos de su vida y su tiempo, ofreciendo una perspectiva más completa de su impacto en la historia venezolana. Luis Herrera Campins fue apodado "El Llanero Solidario" debido a su origen en los llanos venezolanos y su compromiso con los valores de solidaridad y justicia social. Nacido en Acarigua, Portuguesa, su identidad estuvo profundamente arraigada en la cultura llanera, caracterizada por la sencillez, el trabajo duro y la conexión con las raíces del pueblo. Su vida estuvo marcada por una dedicación al servicio público y un profundo amor por Venezuela. Durante su vida política, Herrera Campins demostró una empatía genuina hacia las necesidades de los sectores más vulnerables, promoviendo políticas sociales y culturales que buscaban mejorar la calidad de vida de los venezolanos. Este apodo refleja tanto su herencia regional como su dedicación a los principios de equidad y bienestar colectivo. Luis Herrera Campins tuvo una destacada trayectoria como dirigente estudiantil en Venezuela. Desde joven, se involucró en la política y el periodismo, trabajando en publicaciones como El Impulso y Surcos. Fue miembro activo de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE) y se convirtió en uno de los líderes juveniles más destacados del partido socialcristiano COPEI. En 1952, participó en una huelga universitaria contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, lo que llevó a su encarcelamiento durante cuatro meses en la Cárcel Modelo. Tras su liberación, fue expulsado del país y se exilió en España. Durante su tiempo en Madrid, fundó el periódico TIELA (Triángulo Informativo Europa-Las Américas) junto a otros dirigentes copeyanos. Además, continuó sus estudios de Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela, donde se graduó como abogado. Su exilio no solo fortaleció su formación académica, sino que también le permitió desarrollar una visión estratégica y cultural que influiría en su posterior carrera política. Luis Herrera Campins regresó a Venezuela en 1958, tras la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Este momento marcó el inicio de una etapa crucial en su vida política. Se integró activamente al partido COPEI, donde consolidó su liderazgo y comenzó a desempeñar roles importantes en la política nacional. Fue elegido diputado en el Congreso Nacional en 1959, y su capacidad para articular ideas y defender principios democráticos lo convirtió en una figura destacada dentro del partido. Durante este período, Herrera Campins trabajó en la construcción de una democracia sólida en Venezuela, participando en debates legislativos y promoviendo políticas que buscaban el desarrollo social y económico del país. Su experiencia en el exilio le había dado una perspectiva internacional que enriqueció su enfoque político, permitiéndole abordar los desafíos de la transición democrática con una visión estratégica. Luis Herrera Campins llegó a la presidencia de Venezuela tras una carrera política marcada por su liderazgo en el partido COPEI y su habilidad para conectar con las necesidades del pueblo. En las elecciones de 1978, Herrera Campins se presentó como candidato presidencial con el lema "¡YA Basta!", en referencia al descontento popular con el gasto excesivo del gobierno anterior. Su enfoque en la austeridad y su promesa de un cambio resonaron entre los votantes, lo que le permitió derrotar a su principal oponente, el candidato oficialista Luis Piñerúa Ordaz, del partido Acción Democrática. Su victoria marcó un momento importante en la política venezolana, ya que reflejó el deseo de los ciudadanos de un liderazgo más moderado y responsable. Durante su campaña, Herrera Campins destacó por su capacidad para articular una visión clara y por su compromiso con los valores democráticos y sociales que habían definido su carrera política desde sus días como dirigente estudiantil. Entre su legado se ha de estacar la reforma del Código Civil en 1982, que fue un hito en la historia jurídica de Venezuela. Introdujo cambios significativos que promovieron la igualdad y modernización social. Entre los aspectos más destacados, se consagró la igualdad jurídica de la mujer en el matrimonio, se modificó la edad mínima para contraer matrimonio (14 años para mujeres y 16 para hombres), y se estableció la mayoría de edad a los 18 años. Además, se eliminaron referencias discriminatorias hacia hijos nacidos fuera del matrimonio y se simplificaron los procedimientos para regularizar uniones concubinarias. También se realizaron cambios en la administración de la comunidad conyugal, su disolución y liquidación. Su gobierno impulsó la construcción de importantes infraestructuras culturales, como el Teatro Teresa Carreño, que se inauguró en 1983 y se consolidó como uno de los centros culturales más importantes de América Latina. También promovió la creación de bibliotecas públicas y programas de alfabetización para ampliar el acceso a la educación en comunidades rurales y urbanas. Luis Herrera Campins dejó un legado importante en infraestructura durante su administración (1979-1984). Entre sus proyectos más destacados se encuentra la construcción del Metro de Caracas, una obra emblemática que transformó el transporte público en la capital venezolana. Además, su gobierno promovió la modernización de carreteras y otras infraestructuras clave para el desarrollo del país. Luis Herrera Campins es recordado como el "Presidente Cultural" debido a su énfasis en la promoción de la cultura y la educación dejó un legado significativo en la promoción educativa y cultural durante su administración. Uno de sus proyectos más emblemáticos fue la creación del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, liderado por el maestro José Antonio Abreu. Este programa revolucionó la educación musical en el país y se convirtió en un modelo reconocido internacionalmente. La creación del Ministerio de Estado para el Desarrollo de la Inteligencia fue una iniciativa única del gobierno de Luis Herrera Campins, liderada por el ministro Luis Alberto Machado. Este ministerio tenía como objetivo revolucionar el sistema educativo venezolano mediante el programa Aprender a Pensar, basado en las ideas de Machado expuestas en su libro La revolución de la inteligencia. El programa buscaba fomentar el pensamiento crítico, la creatividad y la resolución de problemas en los estudiantes, alejándose del modelo conductista tradicional. Se promovía una educación holística que involucraba tanto a los estudiantes como a sus familias, con énfasis en la estimulación temprana y el desarrollo de habilidades específicas. Aunque el proyecto fue aplaudido internacionalmente y aplicado en países como Israel y Corea del Sur, enfrentó obstáculos políticos y financieros que llevaron a su cancelación en 1985 bajo el gobierno de Jaime Lusinchi. Luis Herrera Campins implementó políticas sociales que buscaban mejorar la calidad de vida de los venezolanos, y uno de sus proyectos más destacados fue el programa alimentario escolar. Este programa tenía como objetivo garantizar que los niños en edad escolar, especialmente en comunidades vulnerables, tuvieran acceso a una alimentación adecuada mientras asistían a clases. La iniciativa no solo abordaba la nutrición infantil, sino que también incentivaba la asistencia escolar y mejoraba el rendimiento académico. El programa alimentario escolar reflejaba el compromiso de Herrera Campins con la equidad social y su visión de la educación como una herramienta para el desarrollo integral. Aunque enfrentó desafíos económicos durante su administración, este proyecto se convirtió en un ejemplo de cómo las políticas sociales pueden tener un impacto positivo en las generaciones futuras. Luis Herrera Campins dejó un impacto notable en la política internacional, especialmente en la región de América Latina y el Caribe. Uno de sus legados más destacados fue el Acuerdo de San José, firmado en 1980 junto con el presidente de México, José López Portillo. Este acuerdo garantizó el suministro de petróleo venezolano y mexicano a países de Centroamérica y el Caribe en condiciones preferenciales, promoviendo la estabilidad económica y el desarrollo en una región vulnerable. En cuanto a la democratización de Centroamérica, Herrera Campins apoyó activamente los procesos de transición democrática en países como El Salvador, Nicaragua y Guatemala, que enfrentaban conflictos internos y dictaduras. Su gobierno promovió el diálogo y la cooperación internacional como herramientas para fortalecer la democracia y los derechos humanos en la región. Luis Herrera Campins enfrentó desafíos económicos significativos durante su presidencia (1979-1984), en gran parte debido a la deuda externa heredada del gobierno de Carlos Andrés Pérez y la caída de los precios del petróleo. Su administración enfrentó la crisis del "Viernes Negro" en 1983, pero también buscó diversificar la economía y promover la inversión extranjera. Además, su gobierno implementó programas sociales para mejorar la calidad de vida de los sectores más vulnerables y fomentó la descentralización del poder, otorgando mayor autonomía a los estados y municipios. Luis Herrera Campins fue un demócrata comprometido y una figura clave en la consolidación de la democracia venezolana. Desde sus días como dirigente estudiantil, mostró una profunda convicción por los valores democráticos, enfrentándose a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y en el periodo de la democracia civil venezolana promovió el diálogo político como herramienta para el cambio. Como presidente, aunque enfrentó desafíos económicos y políticos, mantuvo su compromiso con la institucionalidad y los principios democráticos. En lo personal, Herrera Campins era conocido por su sencillez y su carácter reflexivo. Era un hombre culto, apasionado por la literatura y el arte, lo que se reflejó en su énfasis en la promoción cultural durante su gobierno. Notas [1] El autor es Profesor de Economía adscrito al Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas de la ULA. https://orcid.org/0009-0001-5282-0006 [2] Ramón Guillermo Aveledo. (2012). El Llanero Solidario. Verdades Ignoradas Sobre Luis Herrera Campins y Su Tiempo. Editorial Libros Marcados. Caracas |
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