Las Comunas: entre la esperanza y la decepción
Escrito por Chen Chi-Yi (economista)   
Sábado, 13 de Marzo de 2010 07:53

altLa Comuna se caracteriza por  los siguientes rasgos: a) Una comunidad de personas,  de orientación  “socialista radical”  y  con  algún tipo de afinidad, vive voluntaria o forzosamente en un territorio determinado. b) La propiedad de los medios de producción incluyendo la tenencia de las tierras, es colectiva o “social”. c) El trabajo se organiza colectivamente de acuerdo con la capacidad de cada uno y está remunerado uniformemente. d)  El resultado de la producción pertenece a la Comuna que gestiona su comercialización y repartición.  e) La Comuna se encarga de las tareas de educación, de  salud y de otros servicios. f) Se elige una “Junta directiva” (Consejo o Asamblea) que planifica, elabora proyectos, gestiona el financiamiento y administra todos los servicios de la  Comuna.  g) Se mantiene una estrecha relación con el centro de decisión (gobierno central) en lo referente al presupuesto, a la orientación  ideológica y  a otros quehaceres.

Las Esperanzas
Las Comunas, por su orientación socialista radical, tienen forzosamente el propósito de sustituir el sistema capitalista-burgués de producción y de distribución. Los  promotores creen que las Comunas  conllevan la realización de una serie de esperanzas, tales como: a) Eliminar la explotación del hombre por el hombre al suprimir la clase dominante tradicional, que son los propietarios de los medios de producción y  de otros bienes, además de ser acaparadores de los aparatos político-administrativos. b) Impulsar la instauración de una democracia popular, donde la clase trabajadora decida su propio destino. c) Al  reorientar la “plus-valía”, apropiada tradicionalmente por la clase dominante, surgiría la abundancia en beneficio de la inversión  y del bienestar colectivo. d) La  propiedad colectiva administrada por la cogestión o la autogestión permitiría ordenar eficientemente el proceso de producción y su distribución. e) Construir una sociedad igualitaria y equitativa donde cada individuo trabajaría de acuerdo con su capacidad y consumiría  de acuerdo con sus necesidades. Es decir:  “ el mar  de la felicidad.”

Las Decepciones
Surgieron, en la historia reciente, dos tipos de Comunas: unas voluntarias y otras forzadas. Los Kibutzin eran unas Comunas agrícolas organizadas por voluntarios y  nunca superaron el 4% de la población  de Israel. A pesar de su éxito, se han convertido actualmente en una especie de centros turísticos.  La Comuna de París sobrevivió oficialmente durante unos tres meses. Los Koljoses  eran cooperativas de producción agrícola  transformadas. Los Sovjoses  eran  unidades de explotación  agrícola implantadas por Stalin y todas fueron suprimidas  en 1992. Las Comunas chinas fueron introducidas en 1958 y eliminadas  en 1978.

La eliminación de las Comunas o cuasi Comunas merece una profunda reflexión. No fue el capricho de los líderes políticos el motivo de su desaparición, sino  que se debió a que este tipo de organización de producción agrícola  se convirtió en un fraude colosal al ignorar  los principios  científicos universales de organización, gestión y administración de las  actividades de producción y de distribución.

De hecho, las Comunas introducidas obligatoriamente, fracasaron estrepitosamente en  los aspectos que se pretendían alcanzar. Estos fueron: a) En lo económico. Las Comunas o cuasi Comunas  bajaron la productividad agrícola. En China,  se relató que unos millones de campesinos murieron por hambruna durante su vigencia. En URSS  fueron enviados  entre 15 a 20 millones de campesinos indóciles  y rebeldes a Gulag, donde la mitad fallecieron de hambre, y tuvieron que importar masivamente  granos de  USA para suplir la deficiencia en alimentos. b) En lo político.  El poder popular fue un cuento de fantasía. Las elecciones en las Comunas eran una especie de  “dedocracia”, donde sólo los sumisos podían llegar a ocupar cargos relevantes. (Procedimiento quizás deseado y planificado por los propios promotores) c) En lo social.  La colectivización del trabajo agrícola se  parecía a un régimen militar en campaña, donde los  trabajadores eran tratados  a semejanza de  los “coolies”.  d) En lo individual. Al no existir ningún estimulo económico  se desvanece la propensión a superarse por esfuerzos propios, actitud esencial para el progreso personal y de la sociedad. El nivel de vida se restringe a lo mínimo mediante la introducción de la cartilla de racionamiento
¡ El que tenga oídos, que oiga y  el que tenga  ojos, que vea !

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