Lo que no quisimos hacer
Escrito por Ricardo Ciliberto Bustillos   
Martes, 03 de Febrero de 2026 00:00

altSon tiempos llenos de expectativas y ello nos obliga a actuar con mucha prudencia para no cometer viejos errores que aún seguimos pagando.

Para aquellos críticos de todo y por todo, hay que remacharles que no existe democracia perfecta. Tan solo aproximaciones, soluciones parciales y logros escalonados, cosas que aún no se vislumbran de manera inmediata, no obstante, a que se han dado algunos pequeños avances.

Años atrás, muchos creyeron que nuestro sistema de libertades era tan sólido que podía soportar cualquier “vandalismo” político de ocasión. Quizás la dirigencia perteneciente, principalmente, a las generaciones intermedias, esa que surgió entre en los años setenta y ochenta, no entendió que en una democracia siempre hay que estar atento a sus necesidades y eventuales yerros para hacer las correcciones pertinentes.

Ahora presenciamos, dentro de este pernicioso sistema, algunos cambios pese a que nunca faltan aquellos que continúan con su sempiterno discurso destructivo y con esa obsesión de ver todo nocivo o adverso. En este sentido, reafirmamos que las críticas bien fundamentadas y juiciosas son necesarias y bienvenidas, pero de allí a buscar tapar el sol con un dedo, o rechistar vehementemente contra cualquier paso que nos permita mejorar, resulta un verdadero exabrupto, por no decir atrocidad.

Hay muchas cosas que no quisimos hacer para salvaguardar la democracia. Ese repliegue de las mayorías para impedir que los“desleales” tomaran cuerpo y se hiciesen de la vida pública y del poder en detrimento de las bases republicanas y de la normal actividad política, fue una estocada artera que todavía supura.

No está demás añadir que el llamado “caracazo” de 1989, las intentonas golpistas de febrero y noviembre de 1992 y el descontento “inducido” hacia las nuevas medidas económico- financieras asumidas bajo la etiqueta de “El Gran Viraje”, crearon el ambiente propicio para que se deteriorara impunemente la figura del presidente Carlos Andrés Pérez, la unidad y fortaleza del partido Acción Democrática y de otras importantes organizaciones políticas, la credibilidad de sus principales dirigentes y la cimentación de la propia democracia.

La diatriba innecesaria, la insensatez extrema y el hacer una oposición ofuscada y no menos delirante, fueron permisadas por una indiferencia colosal que luego se manifestó- equivocadamente- a favor de un mensaje lleno de revanchismo y demagogia.

Lo cierto, es que no quisimos detener el desgaste generalizado, la impudicia verbal y mucho menos amarrar las manos a quienes blandían como locos las hachas contra todo lo que oliera a convivencia y al libre juego democrático.

Fuimos, hay que reconocerlo, víctimas de la exhibición desmedida, del personalismo chabacano, de ese afán por ocupar centímetros en la prensa escrita o por acaparar minutos en los medios radiales y televisivos. Lamentablemente, no alzamos la voz a tiempo para impedir semejantes desatinos.

Winston Churchill, no sin razón y perfectamente aplicable a nuestra realidad, señaló que “El problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles, sino importantes”.

En conclusión, pendientes de aquellos que desestiman el más mínimo progreso o mejoría. Entendemos que no bastan y que no puede haber borrón y cuenta nueva, pero la democracia quereconstruiremos requiere de mucha madurez y prudencia. Aquí no caben más alaridos y radicales pretensiones. Presionar más, con pasos firmes y realistas, es lo lógico en estos momentos.

Que no repitamos aquello de lo que no quisimos hacer.


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



Banner
opiniónynoticias.com