La tragedia en la piel del venezolano
Escrito por Alexander Cambero | X: @alexandercamber   
Lunes, 29 de Junio de 2026 00:00

altBrasil jugaba con Escocia en el Hard Rock Stadium de Miami, Vinicius JR roba una pelota y avanza vertiginosamente por el extremo izquierdo justo a las 6.04 pm, de pronto sentimos que todo se movía de una forma desmedida.

 

Fueron unos segundos que cambiaron la vida de Venezuela; el estremecimiento abrupto trajo consigo instantes que removieron atávicos temores. La tierra gimió como en un doloroso parto que se complicó en el quirófano de nuestro destino; muchísimos edificios quedaron pulverizados por la acción de dos terremotos que han estremecido a una nación que vive la tragedia continuada de estar bajo el acecho de un régimen tiránico.

Las cifras de muertos y heridos crecen en la medida que avanzan las horas de manera dramática, pero también el milagro aparece entre los esfuerzos que se multiplican, alimentados por el empeño de muchísimos héroes anónimos que se abrazan entre lágrimas cuando le arrancaron de sus brazos una posible víctima a la muerte. Este episodio cruento nos hizo reencontrarnos en medio de la zozobra que experimentamos. Nos hemos hecho hermanos de personas que jamás conocimos; el venezolano sacó de lo que no tiene para auxiliar a los que perdieron todo.

Ese espíritu solidario que nos distingue afloró para llenar centros asistenciales de las medicinas que no suministra el gobierno, de enviar alimentos cuando sus expensas se encuentran en estado crítico; cooperando con recursos monetarios en un país que tiene unos de los peores salarios del mundo, que igualmente está a la vanguardia en la tasa de inflación y desocupados, con cerca del 70 por ciento de economía informal. Sin embargo, haciendo maromas, ha colaborado en medio de su estrechez con todos aquellos que sufren.

Una administración que nunca dotó a las distintas instancias de equipos de última generación para este tipo de catástrofes ha sido sustituida por la voluntad de un pueblo dispuesto a socorrer a sus hermanos. Un régimen tratando de ganar respaldo con escapulario ajeno; todo el país conoce la naturaleza corrompida que los caracteriza desde siempre. Quienes dilapidaron más de 960 mil millones de dólares no son una garantía en el manejo pulcro de los recursos económicos.

¿Quién puede garantizar que lo que está llegando por diferentes vías no vaya a parar a manos de sombríos personajes? No olvidemos lo que ocurrió en 1999 con la tragedia de Vargas, cuando mucho de lo enviado por diversas naciones no llegó a la gente.

Otro aspecto que debemos cuidar es lo del execrable protagonismo. Existen muchos dirigentes políticos con la intención de montar su propio show con la intención de promocionarse; eso es un despropósito que tiene que condenarse, provenga de donde provenga. La solidaridad no debe tener color político, menos aún es un púlpito para dirimir el complejo mundo religioso. Se tiene que actuar con autenticidad y grandeza; la pequeñez es propia de los miserables. Asimismo, debemos estar atentos a que toda esa ayuda llegue a los afectados.

La experiencia venezolana en este tipo de eventos es larga; la corrupción tiene muchísimos tentáculos que se mueven alimentando las bajas pasiones.

@alecambero

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