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La Historia de Venezuela es la historia de la Provincia de Caracas o Venezuela.
Las realidades federales, génesis original geográfica de las distintas provincias o regiones, fueron suprimidas por el centralismo de Simón Bolívar en 1813-1814.
La Provincia de Caracas en 1802 tenía 421.311 habitantes de acuerdo al Semanario de Caracas en una de sus ya añejas publicaciones del 25 de noviembre de 1810. Si la población estimada de todas las provincias de la Capitanía General de Venezuela (1777) era de 800.000 almas es evidente que la demografía estaba a su más completo favor.
Las ciudades más importantes de la Provincia de Caracas o Venezuela fueron Caracas, Barquisimeto, Carora, Guanare, Maracay, Nirgua, San Felipe, San Sebastián, Tocuyo y Valencia.
Sus villas: Araure, Ospino, Pao, San Carlos, San Fernando y Villa de Cura. Se contabilizan en esa gran extensión territorial más de 163 pueblos. Estos datos los aporta Ángel Almarza en su libro: 19 de abril de 1810, último acto de fidelidad al rey de España, 2010.
Caracas, la capital, se enseñoreó sobre las demás. El Oriente, Guayana, Maracaibo, los Llanos, Coro y Barinas terminaron siendo tributarios de Caracas. Quien tomara el Poder siempre tenía en Caracas su principal base de operaciones.
Bolívar, hijo dilecto de Caracas, para llegar hasta ella tuvo que pactar con los neogranadinos en el año 1813. La Campaña Admirable fue una blitzkrieg tropical. Bolívar volvería a entrar en Caracas luego de Carabobo en 1821, una vez más, desde la Nueva Granada.
Los andinos, una región histórica en el medio de la Nueva Granada y la Provincia de Maracaibo, desplazaron a los liberales amarillos y mandaron las primeras seis décadas del siglo XX venezolano luego de tomar Caracas Cipriano Castro.
Para ser visible en un modo nacional o "hacer carrera" hay que vivir en Caracas. El 19 de abril de 1810 es caraqueño. Nada que ver con las muchas realidades provinciales de ese momento.
El 19 de abril de 1810 fue un acto político del Cabildo caraqueño que a través de un golpe de Estado descabezó la institucionalidad colonial. Emparan y los jueces de la Real Audiencia fueron expulsados del país por los criollos mantuanos más ricos e influyentes. No fue ni una revolución popular ni una reafirmación sincera de lealtad hacia la metrópoli España.
Las milicias eran criollas. Y hubo complicidad de los pocos peninsulares que habían. Bolívar ni Miranda estuvieron en la asonada. En cambio, los Patricios de la fallida "Conjura de los Mantuanos" de 1808 ahora decían presente. Los hermanos del Toro fueron protagonistas visibles.
Uno de ellos, comandó un ejército de castigo durante ese mismo año contra la rebeldía de Coro por no "seguir el ejemplo que Caracas dio".
En Maracaibo, sus autoridades al saber las noticias del golpe por medio de unos emisarios que invitaban a imitar la felonía, los pusieron presos de inmediato. La elite de Maracaibo se entusiasmó por la traición de Caracas y apoyando a la Regencia se hacían contrarrevolucionarios. Maracaibo siempre estuvo más cerca de Bogotá que de Caracas.
El 19 de abril de 1810 no solo fue un acto de lealtad a Fernando VII sino también una traición. Todo va a depender del prisma de los distintos actores políticos del momento.
Los de Oriente en Barcelona y Cumaná montaron sus propias juntas para decidir si apoyaban a Caracas o a la Regencia. Lo mismo en Guayana y las otras capitales regionales.
El 19 de abril se ha querido presentar como un acto de fidelidad al Rey Fernando VII depuesto por Napoleón Bonaparte en 1808.
Si se va más allá de la superficie es más probable que haya sido un acto producto de una angustia social de parte del sector dirigente. Una acción conservadora en resguardo de sus intereses. Existió la amenaza de los "sectores viles": pardos y esclavos.
Y también de las nuevas metrópolis como las muy agresivas Francia e Inglaterra que tenían siglos horadando la supremacía hispana en el continente americano.
Los criollos del 19 de abril nunca fueron revolucionarios de verdad. Y no podían serlo porque ellos estaban en la cúspide de la pirámide social.
El miedo a la igualdad les hizo actuar. La Revolución Francesa (1789) y la rebelión de los esclavos en Haití (1791) les removió el piso. No estaban dispuestos a compartir el Poder con sus vasallos y esclavos.
Tenían de su lado a la Iglesia, Ejército y la trama simbólica de una Monarquía con sus representaciones de poder y orden sostenido por la obediencia de la mayoría parda.
Esta es la razón principal del porqué sostuvieron la lealtad a Fernando VII. La legitimidad del orden colonial bebió del Absolutismo de los reyes. Avanzar hacia un régimen republicano era una audacia demasiado peligrosa aún.
Su fidelidad al rey depuesto fue pragmática y de compromiso. El 5 de julio de 1811 se quitarían las caretas lanzándose a una guerra brutal.
Algo que los mantuanos no querían pero que los más radicales y violentos como Miranda y Bolívar los condujeron al desastre.
Miranda no era mantuano, de hecho, por no serlo, los mantuanos con Bolívar a la cabeza lo entregaron a Monteverde en 1812 para salvar el pellejo.
Lo irónico de todo esto es que la República de los Mantuanos fue hecha papilla por los canarios en 1812 y por los pardos y llaneros de Boves en 1814.
Ambos grupos sociales mayoritarios y excluidos por la sociedad colonial aristocrática se sintieron más a gusto acompañando las banderas del rey. Era lo que conocían y representaba una salvaguarda bajo el peso de la tradición.
Los grupos sociales inferiores, de acuerdo a la cosmovisión mantuana, debían obedecerles y validar su propia tiranía sobre ellos. Es una tontería pensar que los vecinos del cabildo, todos ellos integrantes del criollismo supremacista del momento, hizo la Independencia para promover a sus enemigos de clase.
Así que el 19 de abril fue un golpe de Estado llevado a cabo por los dueños de latifundios y el comercio para resguardar sus intereses de clase que la Monarquía de los Borbones ya no garantiza preservar.
Maracaibo, Coro y Guayana no tienen nada que celebrar. Salvo que por su condición de ciudades-Estado derrotadas en la guerra tienen que aceptar las narrativas impuestas por el ganador Caracas y sus aliados en el presente.

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