| La unidad “blunt und eisen”. ¿Por qué el “reich” alemán? (y III) |
| Escrito por Carlos Balladares C. | X: @Profeballa |
| Jueves, 06 de Agosto de 2026 00:17 |
|
Las grandes cuestiones de la época no se deciden con discursos y decisiones mayoritarias -ese fue el gran error de 1848 y 1849- sino con sangre y hierro (Otto von Bismarck, “Discurso ante el parlamento de Prusia el 30 de septiembre de 1862”).
A partir del anterior discurso, Bismarck (1815-1898) comenzó su fama de hombre fuerte que terminaría por conocerlo como “el canciller de hierro” (1871-1890). Tiempo en el cual se convertiría en el líder de la unificación alemana y el nacimiento del Estado y el Imperio Alemán (el que sería conocido como el II reich) en 1871. Su fama fue tal que en la Venezuela de 1890 se le conocía, y la prensa usó dicho apodo para llamar al ministro de Relaciones Interiores del Presidente Raimundo Andueza Palacios (1890-1892): Sebastián Casañas. El cual por su fuerte carácter impidió que el gobierno de Andueza fuera tutelado por el expresidente Juan Pablo Rojas Paúl. La Deutsche Welle (DW), por su lado, prueba la presencia mundial del mito “bismarckiano” al cumplirse el bicentenario de su nacimiento (01/04/2025) al identificar más de 10 mil lugares en el mundo que tienen su nombre y 97 monumentos en su homenaje. En nuestra anterior entrega mostramos una postal donde se dibujan los perfiles de Federico “el grande”, Bismarck y finalmente Adolf Hitler. Sin duda, se puede afirmar que el Tercer Reich tiene en el Segundo “Imperio” (la obra de Bismarck) fundamentos importantes como fueron la creación de un sistema de gobierno conservador que limita el parlamentarismo y su expansión imperialista. En nuestro anterior artículo, también hablamos de cómo al iniciar las sesiones del Reichstag (parlamento alemán) los nazis - a poco más de un mes de su llegada al poder - eligieron el día que Bismarck había inaugurado el parlamento imperial en 1871: el 21 de marzo. Dicha ceremonia se celebró en la Garnisonkirche o iglesia de la Guarnición donde están enterrados los reyes de Prusia. Con este ritual no solo buscó mostrarse como heredero de Federico “el grande” sino también del “canciller de hierro” (de la mano del Presidente el mariscal Paul von Hindenburg). En su discurso se refiere a Bismarck como el líder que logró la unidad política y militar de los “pueblos alemanes” y la creación del Reich. Exaltarlo, no era solo una forma de retornar al ideal imperialista, sino también una manera de ganarse a los conservadores, la burocracia estatal y el ejército. Bismarck aparece más de 30 veces citado en Mi lucha como el mejor ejemplo del liderazgo que encarna a un pueblo y la forma ideal de ejercer la autoridad (por la fuerza y no la opinión) logrando el fin de la fundación del Estado alemán.
El cine alemán, al igual que hizo con Federico “el grande”, representó la vida de Bismarck como una manera de animar el patriotismo en los tiempos de la Primera Guerra Mundial y las décadas entreguerras (posee filmes producidos en 1914, 1925, 1927, 1940 y 1942). Era tal cual nos recuerda el historiador venezolano Tomás Straka (2009) al hablar del culto a nuestros próceres en especial de Simón Bolívar en su libro La épica del desencanto: Bolivarianismo, historiografía y política; al convertir el culto a los héroes fundadores como una forma de superar el fracaso de una época y legitimar la acción política. Después de la Segunda Guerra Mundial la figura de Bismarck fue considerada por las autoridades aliadas de ocupación, como parte de lo que ellos entendieron por “prusianismo” de modo que fue relegado cinematográficamente hasta que se comenzó a retomar 30 años después pero con predominio de los documentales. El último biopic: Bismarck (Tom Toelle, 1990), fue realizado por la RFA para la televisión. La misma refleja la perspectiva de la historiografía alemana del momento dominada por el estudio de las contradicciones de su liderazgo. A diferencia de la propaganda nazi con sus dos producciones dirigidas por Wolfgang Liebeneiner: Bismarck (1940) y Die Entlassung/ La dimisión (1942) que busca mostrar al “genio incomprendido” por el parlamentarismo y el monarca, pero reconocido por el pueblo y el destino de “grandeza alemana”. En los docudramas se muestra una dualidad al tratar el personaje tanto en la República Federal Alemana (RFA) como en la República Democrática Alemana (RDA), e incluso después de la reunificación de 1990. Una dualidad que nace tanto de la ocupación-derrota como del anhelo de forjar en un lado una democracia en un Estado federal y en el otro el socialismo soviético. Hay una actitud de rechazo y admiración. En la RFA en 1971 ante el centenario de la fundación del Estado y el imperio alemán, se produjo por el canal ZDF un docudrama de varios episodios: Preußen über alles... – Bismarcks deutsche Einigung (Rudolf Jugert), el cual mantiene la visión aliada sobre el “prusianismo” culpando a Bismarck por generar un Estado autoritario que a la larga llevaría a los desastres de las dos guerras mundiales. La misma posición la sostendrán las producciones de la RDA (un buen ejemplo es la miniserie Bebel und Bismarck; Wolf-Dieter Panse, 1987) pero haciendo énfasis en mostrar que el camino “auténticamente alemán” tenía como destino el socialismo pero este fue truncado por el canciller de hierro y su modelo de Estado antidemocrático, monárquico, aristocrático e imperialista. Después de la reunificación los documentales tienden a una mayor objetividad y valorar su labor como constructor del Estado, el Imperio y el orden europeo. En la serie del canal ZDF: Die Deutschen (Los alemanes) (Uwe Kersken, 2008) se le dedica el episodio 9 “Bismarck und der deutsche Schicksalstag” (Bismarck y el día del destino alemán). En el mismo podemos notar una gran madurez historiográfica, ya no existe la presión del ocupante y la tendencia a ver todo los prusiano como el origen de los crímenes de los nazis. La atención pasa ahora a reconocer en Bismarck su condición de estadista, de constructor del Estado y la nacionalidad alemana. No es un simple heredero de la tradición construida por la dinastía Hohenzollern, es un innovador y líder de la arquitectura institucional que incluso creó el primer sistema de seguridad social del mundo (seguros de enfermedad, accidentes laborales, invalidez y jubilación). No solo fue “sangre y hierro”, sino un inteligente diplomático que después de fundar el Estado alemán creó las condiciones internacionales en Europa para mantener un equilibrio entre potencias que facilitaran la preservación de su obra. E incluso dar los primeros pasos de un imperio colonial como el de sus pares de Europa. Aunque ninguno de los documentales posteriores a 1990 dejan de resaltar que su obra no valoró el parlamentarismo democrático, pero esto no implica la idea que el camino al nazismo era inevitable o fue una “modernización defectuosa o diferente” como plantea la tesis del “Sonderweg”. La cinematografía citada reduce el proceso de creación del Estado e Imperio alemán al período que se inicia con el nombramiento de Bismarck como canciller en 1862 por el kaiser Wilhelm I hasta su fundación en 1871. Pero este es imposible explicarlo sin comprender el contexto europeo del siglo XIX que está determinado por los cambios generados por las revoluciones industrial (iniciada en 1760 en el Reino Unido) y Francesa (1789), las guerras napoleónicas (1799-1815) y el Congreso de Viena (1814-1815). El problema es que es un tema tan vasto que solo podremos explicar algunos aspectos. Lo fundamental de cara a lo que nos interesa: “el reich”, es el hecho que la invasión y/o dominio de Napoleón Bonaparte sobre los pueblos alemanes generó lo contrario a lo que él proponía. Pretendió hacer realidad el famoso principio: “divide y vencerás”, por lo que buscó debilitar los dos grandes poderes: Austria y Prusia. Elimina el Sacro Imperio Romano controlado por el primero sustituyéndolo en 1806 por la “Confederación del Rin” (unificó muchos territorios para un mejor control), de modo que sirviera como un “estado tapón” y satélite de Francia. A Prusia, ese mismo año, la vence militarmente y la ocupa aunque no sustituye su gobierno. La reacción a todo esto para lograr liberarse será la modernización del Estado y ejército prusiano y un anhelo de unidad nacional alemana. El Congreso de Viena (1815) no hizo renacer el Sacro Imperio Romano sino que transformó la Confederación del Rin el la Confederación Germánica como la agrupación de 39 estados “alemanes” con una asamblea de delegados (no parlamento popular). El gran cambió vendría en dos momentos: 1834: “Zollverein” (unión aduanera promovida por Prusia) la cual establece un mercado común sin Austria. Desde este momento el proceso de industrialización se aceleró. Y en 1848 los movimientos populares democratizadores obligarán a la formación de parlamentos en cada uno de los estados alemanes (tal como ocurrió en buena parte de Europa) e incluso planteó la unificación alemana bajo una monarquía constitucional, pero las fuerzas conservadores (monarcas de cada Estado, incluyendo a Prusia) lo rechazaron. Este fracaso es al que se referirá Bismarck en su famoso discurso que citamos al inicio. El Estado-nación alemán por tanto terminará naciendo de la guerra y no de la democracia. Bismarck (siguiendo al historiador C. Clark, 2006, consultado en esta serie) llega al poder en el reino de Prusia ante una crisis constitucional en 1862 que fue generado por el largo conflicto entre el parlamento y el rey Wilhelm I (expresión del contexto europeo de la lucha entre las fuerzas liberales y las conservadores). Para resolverlo se necesitaba un líder capaz de hacerlo y el rey designa a Bismarck el 23 de septiembre, y a los siete días el nuevo canciller en su primer discurso ante el “Abgeordnetenhaus” expresa lo que será su “programa” y estilo político: “blunt und eisen”. De inmediato, bajo el pretexto de un supuesto vacío constitucional cuando hay desacuerdos insuperables entre la Cámara de Diputados y la Corona, aprobó unilateralmente el presupuesto para la modernización del ejército. Posteriormente ante la “agresión” danesa se alió con Austria y venció militarmente a Dinamarca (1864). Y dos años después, Bismarck logrando diplomáticamente la neutralidad de las potencias europeas, inició el proceso de unificación alemana sin Austria lo cual llevó a una guerra con esta. Entre junio y julio de 1866 vence a Austria (Batalla de Sadowa o Koniggratz). En 1867 esta victoria y el tratado posterior permite fundar la Confederación del Norte que reúne 22 estados de la Confederación Germánica bajo la égida de Prusia. Francia se sentirá amenazada por el creciente poder de Prusia y después de una serie de desacuerdos diplomáticos le declararía la guerra en julio de 1870, comenzando de esta forma la guerra franco-prusiana. Esta fue la oportunidad que Bismarck esperaba para que los estados alemanes del sur como Baviera entre otros se unieran a Prusia a nivel militar. El 2 de septiembre se daría la victoria de la Batalla de Sedán donde los “alemanes” (bajo el liderazgo del mariscal prusiano Helmuth von Moltke) capturan al emperador Napoleón III (Carlos Luis Napoleón Bonaparte) y ocupan posteriormente París. Bismarck negociaría con Baviera y el resto de los estados alemanes del sur (prometiendo conservar ciertas autonomías) para lograr la tan ansiada unidad alemana (“pequeña”, porque no incluía a Austria). El 18 de enero de 1871, en la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles, se proclamó el Imperio Alemán (“Deutsches Kaiserreich”) y se invistió a Wilhelm I como Emperador Alemán (“Deutscher Kaiser”). Al usar este título (“Kaiser”: César) el naciente II Reich se consideraba heredero del I Reich y del Imperio romano. Sobre el imperio alemán hablaremos en los artículos que dedicaremos a la etapa de la historia del mundo conocida como el imperialismo (1885-1918) que será nuestro principal antecedente de la Gran Guerra (1914-1918) y que esperamos desarrollar después de esta serie sobre las principales potencias que se enfrentaron en las dos guerras mundiales. La semana que viene comenzamos con tres entregas dedicadas al nacimiento del Imperio Británico. Lee también: Federico “der grosse”. ¿Por qué el “reich” alemán? (II) ¿Por qué el “reich” alemán? (I)
|
Cantv despliega conectividad satelital en campamentos y centros de mando de La GuairaPersonal técnico de Cantv instaló sistemas de conectividad satelital en diversos puntos estratégicos del estado La Guaira para hacer frente a la contingencia actual en la entidad. |
Spider-Man: Brand New Day: El regreso a la esencia del héroe de barrioTras el contundente desenlace de No Way Home, donde Peter Parker queda sumido en el anonimato, |
Daycohost expande su ecosistema de confianza: Certifica su nube bajo el estándar global PCI DSSDaycohost, el principal habilitador de servicios tecnológicos bajo modelos de nube en Venezuela, ha completado un nuevo hito estratégico para la madurez de la economía digital en el país al certificar... |
Ciberdelincuentes explotan la solidaridad tras sismos en Venezuela mediante estafas e IALos recientes eventos sísmicos en Venezuela han desencadenado un incremento en los intentos de ciberestafa y robo de datos personales. |
La UNESCO y LG AI research abren en Coursera formación gratuita en ética de la IALa UNESCO anunció el lanzamiento de su primer curso masivo, abierto y en línea (MOOC) sobre Ética de la Inteligencia Artificial a través de la plataforma Coursera. |
Transiciones pactadas, "arquitectos grises"Al reflexionar sobre lo ocurrido en Venezuela durante las últimas décadas, toca concluir que, en buena medida, la frustración acumulada responde |
Un billón de dólares y la destrucción planificada de una naciónEl destino y la administración de la colosal cifra de un billón de dólares recibida por Venezuela entre el año 2000 |
Del riesgo transicionalConvengamos en que el fenómeno no siempre fue llamado transición. |
Una luz en los escombrosCuando digo escombros, no me refiero sólo a la devastación producida por los sismos, y por la negligencia criminal del poder, antes, durante y después de los mismos. |
La verdadera cultura popular venezolanaExiste un paradigma sobre la verdadera definición de lo que es Cultura Popular en Venezuela. |
Siganos en