Energía desatada
Escrito por Fernando Luis Egaña   
Lunes, 06 de Julio de 2026 00:00

altNo me refiero sólo a la energía sísmica de los terremotos que han sido y son una catástrofe para el país.

Agravada por la incuria, la negligencia y la falta de preparación del poder establecido. El estado caníbal, como escribió Luis Pérez Oramas, para  señalar que el estado venezolano en estas décadas de tragedia se devoró todo y se quedó a la intemperie. Se devoró a sí mismo y no hay Estado propiamente dicho.

Sobre todo me refiero a la energía social que ha encarado la catástrofe con una fuerza admirable. Una simple pregunta: ¿Qué sería de la dramática realidad sin esa energía solidaria de miles de venezolanos que se  organizan por su cuenta para rescatar a la gente, muchas veces con el obstáculo de las llamadas "autoridades"?

La ayuda internacional ha sido decisiva. El pulgarcito de América, El Salvador, ha hecho y hace más que gran parte de la burocracia podrida de la hegemonía. ¿Dónde están los aliados del poder, los tiranos de Cuba o Nicaragua? No existen ahora, después de haber succionado millardos de dólares del pueblo venezolano.

Muchos amigos y familiares se han convertido en rescatistas. Todos por su voluntad independiente y por un inmenso deseo de ayudar. Las historias son terribles y, al mismo tiempo, luminosas. La devastación en diversas áreas del Litoral, es casi general; pero el impulso del rescate es impresionante, sin exagerar: sobrehumano.

A un convoy gringo lo aplauden porque les da esperanza de ayuda. A un grupo de uniformados oficiales, les temen. ¿Por qué? La respuesta se repite. En un gran centro de acopio, llegaron un conjunto de "agentes de seguridad" preguntando por las medicinas. Los responsables de ese lugar las escondieron. Y lo hicieron porque estos vándalos querían las medicinas para hacer negocios.

En las fuerzas públicas, tanto militares como policiales o civiles, hay verdaderos héroes que incluso han perdido su vida en el cumplimiento de su deber. Gloria a Dios y a la Patria.

Y la jefatura, ¿dónde está? Declarando mentiras y tratando de salvar el pellejo. Los terremotos no sólo han sido destructivos, han también confirmado la destrucción macerada de Venezuela. Nosotros nos enteramos de lo que que pasa por el boca a boca, por los medios internacionales y por los comunicadores  venezolanos que están en el exterior. ¡Liberen la censura a los medios nacionales! Pero no, la arrecian.

Esa energía desatada debería de transformarse en energía de reconstrucción y de cambio. Venezuela merece un destino distinto. Digno, promisorio. Las energías desatadas, conducidas con firmeza y madurez, nos podrían ayudar a la reconstrucción integral, anhelada y merecida.


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