¿Hitler, el único culpable? La historiografía de los orígenes (I)
Escrito por Carlos Balladares C. | X: @Profeballa   
Jueves, 30 de Abril de 2026 01:20

altNo fue hasta que comencé mis estudios de postgrado en Historia que pude comprender la riqueza del debate historiográfico.

Antes lo percibía solo como las perspectivas ideológicas del relato histórico en textos, documentales y películas. No sabía que existía una historia de la historia aunque pude descubrir la diversidad de las miradas con las cuales se buscaba comprender la Segunda Guerra Mundial (SGM). Mi visión inicial, algo rudimentaria y limitada, al leer por primera vez a los historiadores que explicaban la historiografía vivió una epifanía ¡a pesar de tantas lecturas sobre el tema mi conocimiento era mínimo! El objetivo de esta serie de tres entregas es lograr hacer una síntesis de las etapas de la historiografía sobre la SGM e identificar los principales debates en torno a su origen. A continuación explicaré el que considero es el primer gran debate: ¿existía un plan previo por parte de la Alemania nazi liderizada por Adolf Hitler? (la tesis de la “intencionalidad”).

En torno al año 2010 al dedicarme a estudiar el problema de los orígenes de los caudillos de Venezuela (tesis de maestría en la UCAB) yo estaba centrado en la historia política y social, pero el profesor y amigo Fernando Falcón me hizo ver la realidad de otra manera. Me recomendó que buscara historiadores especializados en lo militar y que empezara con el británico John Keegan (1976) y su libro The Face of Battle. Fue un viaje de vuelta a un autor que había leído 15 años atrás gracias a sus tres obras publicadas en castellano por la editorial San Martín: Operación Barbarroja (1970), Waffen SS (1970) y Dien Bien Phu (1974). Pero estas tres obras no eran estudios historiográficos propiamente dicho, en cambio El rostro de la batalla me mostraba cómo dentro de un campo de la historia (en este caso el militar) se hacía un replanteamiento de la forma de abordarla. Keegan pasó a ser uno de mis autores de referencia descubriendo al pasar los años, en especial cuando retomé mis lecturas sobre la Segunda Guerra Mundial y revisar su libro The Battle for history: re-fighting World War II (1995), cómo  los textos que había leído en mi niñez respondían a diversas interpretaciones que debatían entre sí y cambiaban a lo largo del tiempo.

Keegan (1995) en su primer capítulo “Controversy and the Second World War” comienza con una frase polémica del historiador británico Alan John Percival Taylor: “It was a wonderful war”, aclarando que ninguna guerra puede ser maravillosa y mucho menos la más mortífera y destructiva de la historia de la humanidad. Pero con ella quiere mostrar lo controversial que es el debate historiográfico del conflicto, comenzando por el parteaguas que fue el libro: Los orígenes de la Segunda Guerra Mundial de A. J. P. Taylor (1961) al afirmar que su causa fue un “accidente diplomático” donde Hitler aprovechó de manera oportunista la debilidad de las democracias sin que este tuviera un plan premeditado. La vigencia de este debate no los demuestra la reciente obra del historiador francés Olivier Wieviorka (2023): Historia total de la Segunda Guerra Mundial la cual inicia el análisis de sus “causas” (capítulo 1) citando a Taylor con el debate en torno a la tesis de Adolf Hitler como único responsable del conflicto.

La idea de un “plan hitleriano” para “conquistar el mundo” (o por lo menos Europa) sigue gozando de buena fama en la memoria colectiva, quizás porque esta idea guió la primera etapa de la historiografía relacionadas con los orígenes. La misma nació de los Juicios de Nuremberg (desde octubre de 1945 a noviembre de 1946) cuando los fiscales de Estados Unidos y Francia defendieron la tesis de la “conspiración nazi”, en la cual el equipo de fiscales franceses se puede decir que hizo una investigación histórica de sus antecedentes afirmando que el nazismo surge del pangermanismo e imperialismo alemán los cuales nacen en el siglo XIX. Lo que muchos llamaron el prusianismo, supuesta ideología madre por lo cual el Consejo de Control Aliado (con la ley Nº 46 de 1947) elimina a Prusia como territorio político administrativo y lo distribuye entre otros Estados (Polonia y la URSS) y varios “landers” alemanes.

Keegan (1995) no establece una serie de etapas de la historiografía de la SGM sino que identifica los debates que existen en torno a varios temas, temas que son los capítulos de su obra: “Histories” u obras que intentan realizar grandes síntesis, “biografía”, “campañas”, grandes estrategias y “ocupación y resistencia”. Al revisar los conflictos entre las diversas percepciones va señalando cómo han evolucionado en el tiempo estableciendo unas etapas donde prevalece una interpretación sobre otra. Los autores que proponen dichas “historiografías” en muchas ocasiones logran ser contratados como guionistas por los productores de documentales o ser los principales entrevistados, de modo que sus ideas llegan al público en general. Un buen ejemplo en el caso de Keegan son las series documentales: Soldiers: A history of men in battle (1985) y War and Civilization (1998), aunque el centro no es la Segunda Guerra Mundial sino su forma de comprender la guerra a los largo de la historia.

Keegan estudia ambas guerras mundiales en cada una de estas series pero identificando algunas continuidades con los cambios que se generaron en la Gran Guerra: la masificación, la importancia de las trincheras: trauma y camaradería, la guerra total; pero establece una importante diferencia con la Segunda Guerra Mundial donde la guerra se convierte en un fin en sí mismo cuando el nazismo desarrolla una cultura irracional y destructiva. De esta forma afirma en su libro The Second World War (1989) que fue una decisión inevitable para el sistema de creencias nazis, creencias que tienen en Hitler su principal creador. En este sentido rompe con el famoso principio de Carl von Clausewitz en su obra De la guerra (1832): “La guerra es la política por otros medios”. Hitler logra convencer a la sociedad alemana y especial a su ejército, que la conquista de Rusia (espacio vital de Alemania) era el fin de su “cruzada racial” para exterminar la “amenaza judeo-bolchevique” e imponer un orden primero europeo y luego mundial dominado por una “jerarquía racial”.

A pesar de la importancia de la tesis de Taylor como iniciador de una diversidad de interpretaciones historiográficas que se han ido desarrollando hasta el presente; el estudio de la vida de Hitler, el nazismo y el Holocausto siguen consolidando el papel protagónico de un hombre en el inicio de la guerra más violento de la historia de la humanidad. En nuestra siguiente entrega revisaremos otro importante historiador que nos ayudó a conocer las etapas de la historiografía que investigamos: sir Ian Kershaw (nació un día como hoy: 29 de abril de 1943 ¡Feliz cumpleaños!). Por nuestra parte consideramos que ciertamente hubo una intencionalidad personificada pero que las condiciones que las otras interpretaciones definen como “accidentales” o “funcionalistas” las facilitaron. Al final, como todo hecho histórico, hubo un camino de antecedentes, y eso es lo que deseamos analizar a lo largo de este año.

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