Juzgar serenamente
Escrito por Ramón Guillermo Aveledo | @aveledounidad   
Miércoles, 02 de Abril de 2025 00:00

altSerenidad en medio de la tormenta, dice un sabio aserto más recomendado que practicado.

La serenidad no es fácil, al menos para nosotros, venezolano de este tiempo de incertidumbre. Transversal a nuestra existencia es lo que Garavini llama “el monotema”, con independencia de si usted es como la mayoría de quienes queremos que la cosa cambie o si es de la minoría convencida de que salvo ciertos ajustes, básicamente en los demás, lo mejor es que siga como está. Todo o casi todo lo vemos por el lente de nuestro conflicto político que no es un espejismo, pero la vida es mucho más que eso.

Advierto que por demócrata creo en el derecho como fuente de seguridad y garantía de la libertad y la justicia. Que no todo el mundo es demócrata, lo sé, incluso muchos que creen o dicen serlo. 

Empecemos por las sanciones. La palabra define a una variedad de actos cuya generalización lleva inevitablemente a la confusión. Las adoptan organismos internacionales o estados. Un Estado puede sancionar a otro o a determinadas personas. La causa de éstas puede estar en acuerdos internacionales, como ahora ocurre con los derechos humanos y lo garantiza la Constitución, o en la legislación de cada país. 

En el mundo, aunque lentamente, va desarrollándose un nuevo Estado Democrático de los Derechos Humanos internacionalmente tutelados, pues éstos no reconocen fronteras, cada uno es responsable de sus actos, así que con las sanciones personales no tengo problema, todo lo contrario.

Las generales que por castigar a un gobierno afectan a un pueblo entero, son otra cosa. Con estas nunca he estado de acuerdo por razones que resumiré, aunque en nuestro caso no son el origen de esta larga crisis, básicamente causada por errores del poder. No las apoyo porque no sirven al objetivo que se plantean, evidencias históricas abundan; porque al ser burladas generan una economía de corrupción; perjudican a la gente común que ya es víctima de sus gobiernos y proveen a éstos de excusas para su incompetencia.

Otro tema actual es el trato injusto a los venezolanos por decisiones del nuevo gobierno de EEUU. En su territorio cada Estado establece soberanamente su política migratoria y enfrenta el problema de la inmigración ilegal, pero el Estado de Derecho tiene unas reglas cuyo respeto es esencial. Que las deportaciones, máxime a terceros países cuyos gobiernos cobran por eso, vengan acompañadas de la revocatoria del Parole y los TPS, envueltas en un discurso de propaganda con regusto racista y xenófobo que estimula esas bajas pasiones, agrava la generalización inaceptable que asocia una nacionalidad, la nuestra, con el delito.

La previsible propaganda del poder aquí no borra la realidad de detenciones y procesos que en nuestro país se realizan en contradicción con nuestra Constitución y con los tratados internacionales suscritos por Venezuela.  Lo consistente, democráticamente hablando, es rechazar el trato injusto a los venezolanos y a todas las personas, en nuestro país y donde sea. Como nadie tiene motivos para celebrar sanciones, nadie los tiene para buscar justificaciones o hacerse de la vista gorda al trato injusto a nuestros compatriotas.

Es lo que creo, lo he dicho antes y siento que es necesario repetirlo, tal vez alguien escuche.


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



Banner
opiniónynoticias.com