Los días que vienen
Escrito por Ricardo Ciliberto Bustillos   
Lunes, 19 de Enero de 2026 00:00

altNo hay duda que respiramos un aire diferente. Hasta los más exigentes demócratas tenemos que convenir que son días en que el optimismo ha dicho presente.

Obviamente, como todo lo humano, nada es perfecto y mucho menos cuando se trata de considerar y evaluar una nueva realidad política.

A todo evento, lo que sí es innegable es que este enero nos ha traído algo de esperanza en nuestro empeño de reconstruir una Venezuela distinta y libre.

Estamos en los inicios de una transición. De ello no cabe ni un dejo de vacilación. Y aunque muchos crean que esto es algo fácil o poco complicado, no ha habido experiencia alguna que no haya transitado por difíciles y complejos caminos. A este respecto, la comprensión y la paciencia juegan un papel estelar, así como los inevitables consensos y acuerdos.

Entendemos que ha habido mucho dolor, pérdidas, reclamos y sinsabores, pero habrá que tragar muy duro y hasta andar, como alguna vez expresó Rómulo Betancourt, con un pañuelo en la nariz.

No hay transición fácil, cómoda o sobre rieles, como decimos popularmente. A la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1958, le siguió un largo proceso de arreglos y convenios. Lo principal era implantar de manera definitiva un régimen democrático y, en consecuencia, había que superar todos los escollos y complejidades. Fueron tiempos en que había que ceder, escuchar, armarse de paciencia y de utilizar la “mano izquierda” para convencer a ciertos sectores, viudos de la dictadura y sobre todo del militarismo.

El “Pacto de Puntofijo” fue el reflejo fiel de todo un largo proceso de entendimiento en pro de la paz, la libertad y el progreso del país. La aprobación de la constitución de 1961 es otro ejemplo.

Diferentes fuerzas políticas y de variadas posiciones ideológicas lograron comprometerse para darle piso jurídico al recién estrenado sistema democrático. Quien se tome la molestia de revisar las actas de la comisión parlamentaria encargada de su redacción, así como los diarios de debates, podrá constatar que la inmensa mayoría de sus integrantes pensaban más en el país que en mezquinos intereses personales y partidistas.

Muchos echan mano a la transición española iniciada a la muerte de Franco en noviembre de 1975. Aunque el desempeño del designado rey, Juan Carlos I de Borbón, fue fundamental, ello no aminora las posiciones, el esfuerzo y la resuelta disposición de los partidos y sus principales dirigentes para alcanzar la tan ansiada democracia.

El Chile post Pinochet. A este proceso muchos lo aluden para explicar, convincentemente, la necesidad de procurar una transición ordenada, pacienzuda y con mucho tino. Y es que, por lo general, se tomaban decisiones que muchos ciudadanos no aprobaban ni justificaban, pero que el tiempo dio la razón a quienes las asumieron.

Hay esperanza en esta dolida Venezuela. Un poco de paciencia nos haría bien. Esto no significa conformismo ni doblez. Al contrario, madurez política y manejo de realidades. Los días que vienen serán su mayor testimonio.


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