Historia inolvidable
Escrito por Ramón Guillermo Aveledo | @aveledounidad   
Miércoles, 28 de Enero de 2026 00:00

altHay una historia que no podemos olvidar. Venezuela, política y petróleo tituló Rómulo Betancourt su libro clásico de 1956.

Entretejido de contexto histórico-político y como cabe suponer, de argumentación partidaria, el libro es un largo y detallado relato del empeño venezolano en dominar la riqueza de su subsuelo, legalmente heredada por la República de la legislación que el pensamiento mercantilista aconsejaba a la monarquía española.

En 1992, el fraterno Diego Bautista Urbaneja publica Pueblo y Petróleo en la política venezolana del siglo XX un texto importante que aborda desde otro ángulo la misma cuestión. La noción de pueblo es una inquietud constante en sus y en las apremiantes llamadas de atención que nos hace sin subir la voz.

Desde que en diciembre pasado el Presidente de Estados Unidos se refirió a que los venezolanos habíamos “robado” su petróleo, estoy por escribir estas líneas sobre el proceso que llevó a la nacionalización de la industria y el comercio de los hidrocarburos venezolanos en 1976 durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Sucesivos gobiernos y Congresos democráticos, fueron conduciendo a la nación hacia esa trascendente decisión. El tema se discutió amplia e intensamente, con la diversidad de posiciones que es propia de la pluralidad de visiones e intereses, hasta que fuimos aproximándonos a un consenso nacional. En esa ruta ministros eminentes y patriotas que empezaron con Pérez Alfonso tuvieron la responsabilidad de conducir con tino una política decisiva.

El camino había comenzado antes, con Medina. Su excelente Ley de Hidrocarburos sería reformada para los Contratos de Servicio, vinieron la Ley de Reversión, la de Nacionalización del Gas. En los comicios de 1973 todos los candidatos, salvo Pérez, prometieron nacionalizar la industria. Éste asumió la tarea con amplitud que puede verse en la Comisión Presidencial para la Reversión de la Industria Petrolera designada en marzo de 1974, al tomar posesión. La presidía su ministro del área y además de otros cuatro del alto gobierno, los presidentes de las comisiones de Minas e Hidrocarburos del Congreso. Representantes de todos los partidos, las organizaciones laborales y empresariales, Pro-Venezuela y el Consejo Bancario Nacional, las universidades, los colegios de Ingenieros, Abogados y Economistas escogidos por cada organización, más otros cinco designados por el propio presidente con un sentido pluralista que incluyó a distinguidos independientes.

Tras un debate nacional y parlamentario se sancionó la Ley, se creó PDVSA que sin ser perfecta, fue una empresa modelo. Después vinieron el cambio del patrón de refinación, la internacionalización y la apertura petrolera durante Caldera II. Todo sin traumas internos o externos, con respeto riguroso al Derecho. Los yerros de la superstición ideológica y la corrupción posteriores a 1999 son excepción y nunca regla en esa historia que en su esencia, es motivo de orgullo para los venezolanos.   

La discusión del proyecto de reforma a la Ley de Hidrocarburos comenzó en la Asamblea Nacional. Cuando escribo, no se ha publicado el proyecto anunciado. Supongo que al aparecer este artículo ya se conocerá, porque los diputados necesitan conocerlo y estudiarlo y el país entero, el pueblo que somos, estar informado y consciente de la importancia que para nosotros tiene.

 


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