La lucha de poder detrás del diálogo
Escrito por Alexander Cambero | X: @alexandercamber   
Domingo, 16 de Agosto de 2026 00:00

altNo solo están juntos en una mesa de diálogo por la presión de Estados Unidos.

Son manifestaciones confusas de un control que define cada acción.

Ambos grupos desean sacar a María Corina Machado del juego para resucitar sus proyectos políticos, ahora inertes.

Jorge Rodríguez se muestra entusiasta al ser el foco de la conversación, buscando al final del proceso convertirse en el mediador que logre desbloquear la situación. No lo hace para garantizar la continuidad del proceso que lo llevó al centro de la escena política. A diferencia de Nicolás Maduro, él sí elegiría un exilio cómodo junto a su hermana Delcy Rodríguez; son conscientes de que no tienen salida, de que la heroicidad revolucionaria es un relato absurdo para quienes sueñan con ideologías rebeldes.

Quienes piensen que se sacrificarán por la dictadura han perdido la razón. Por ello, su protagonismo no es solo mediático y propositivo. Es la astucia para establecer una agenda que retoma la narrativa histórica de los diálogos pasados. Cada aspecto de esta, cuidadosamente, salta a favor del régimen. Es el juego maniqueo para alcanzar un acuerdo de supervivencia sin retorno. Aquí es donde se abre la caja de Pandora.

El sector opositor representa una minoría que lucha por levantarse. Son las piezas de Julio Borges y Leopoldo López quienes, desde Madrid, dirigen con la meta de volver a ser relevantes. Su problema es que su liderazgo ha sufrido un deterioro; su capacidad de movimiento es cada vez más complicada al tener sus apoyos sociales estancados.

El "rodrigato" es diferente. Sabe que la escasa base de apoyo del chavismo los clasifica como traidores; que es imposible revivir el proceso cuando son solo instrumentos de Estados Unidos. Destruir la gobernanza estadounidense es inconcebible. Solo les queda acatar las órdenes con sumisión. La estrategia oficial es aceptar cualquier imposición de Washington para ganarse su perdón; la madrugada del tres de enero está destinada a inducirles a no resistir. Las luces de las aeronaves en los cielos de Caracas. La eliminación rápida y sin contemplaciones de los anillos de seguridad presidencial, con el epílogo de uniformes y rejas firmes en Brooklyn. Ese destello del destino está siempre presente como un final para quienes no siguen las reglas.

La minoría opositora anhela su dosis de poder para recuperar la vida espléndida del pasado. Son el medio incondicional que desea la aprobación de la Casa Blanca. El obstáculo para ambos es el gran liderazgo de María Corina Machado, a quien los dialogantes no pueden soportar. Han identificado una vulnerabilidad y la abordan con astucia. Saben que no cuentan con un ejecutor político venezolano que tenga peso en las altas esferas de Estados Unidos. Un Simón Alberto Consalvi que podía hallar caminos no existe. Es imposible encontrarlo en los circunstanciales protagonistas de hoy. Alguien que pueda plantarse y trazar una estrategia de persuasión hacia ese mundo estadounidense que prefiere interactuar con estadistas. Aquí no hay lugar para aprendices bienintencionados.

Estados Unidos siempre manejará sus propios intereses. Los nuestros no son prioritarios. Todo ese gran despliegue militar y económico que tuvo como resultado la captura de Nicolás Maduro no fue precisamente para devolvernos a la democracia. Si esa fuera la respuesta, podrían haber auspiciado que el presidente electo Edmundo González Urrutia finalmente se posesionara. Para aproximarse se requieren personajes con peso específico. En estos escenarios, la novatada se paga cara; un desliz verbal te manda al foso. Tener experticia política no es haberse leído las memorias de Henry Kissinger; esto es el inesperado mundo real. Aquella que maneja la situación jugando con las piezas del oponente. Se necesita el zorro político que identifique la oportunidad.

En el gran barco de María Corina, esa rendija es un peligro. Por allí intentan infiltrarse. Convencerles de que son una alternativa que puede ser más cooperadora y fiable. Y lo tratan de argumentar al estar sentados acatando las órdenes del amo. Por lo tanto, no hay el menor riesgo de una revuelta nacionalista nacida de un extremo. Ese es un argumento que comienzan a esgrimir de manera encubierta. Buscan que alguna nave del complejo mundo de la Casa Blanca establezca contacto. Por eso es crucial estar atentos a los tiempos. A ellos les conviene que el lapso transcurra, aunque el comunicado exprese lo contrario.

@alecambero
 


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Banner
opiniónynoticias.com