La caída de un dictador: Allahu Akbar
Escrito por José Rafael Revenga | @revengajr   
Lunes, 14 de Febrero de 2011 07:11

altA comienzos de la semana del 07 de febrero la "batalla de Tahrir" continuaba  y contrario al cálculo del gobierno a cargo del general Omar Suleimán, quien actuaba como apoderado de las FF.AA, su impulso local y su resonancia regional y mundial fue in crescendo hasta concluir en la renuncia forzada del presidente Mubarak.

LA INTELIGENCIA FALLIDA
En Egipto está en juego el acontecimiento histórico de mayor proyección en lo que va del siglo XXI. La primera reacción común a todo GPS es la perplejidad frente al factor "sorpresa". ¿Cómo se explica que los billonarios gastos de las agencias de inteligencia no hayan dado ni siquiera un preaviso de lo que podía ocurrir. Washington, Riyadh, Tel Aviv, Moscú, Bruselas todos fueron embestidos por los acontecimientos que los agarra totalmente desprevenidos.

Las comisiones investigadoras del 9/11 concluyeron que la falla de las organizaciones responsables por tomarle el pulso a los acontecimientos, a las tendencias y a estimar probabilidades de sucesos de alto impacto no fue la ausencia de información creíble, verificable y accionable sino la falta de imaginación, de flexibilidad mental para "conectar los puntos".

En el caso actual del Medio Oriente el tema de la inteligencia fallida al no darse cuenta de una realidad patentemente visible se debe a una política inercial cuya adecuación a los hechos inminentes queda congelada por no querer pensar y actuar  “fuera de la caja”.

La senadora (D) por California Dianne Feinstein, expresó hace pocos días su frustración personal con el desempeño de la comunidad de los servicios de inteligencia. La senadora, presidente del comité de inteligencia del senado estadounidense, declaró: “Ha debido haber una alerta mucho mayor y más temprana, parcialmente porque los manifestantes estaban utilizando IN y los medios sociales”.
Toda la efervescencia social de jóvenes unidos por aspiraciones comunes y enfrentados  a oportunidades disminuidas, diferidas o negadas busca comunicarse y expresarse en IN dando lugar a un intenso tráfico homogeneizador de intenciones y acciones. La senadora Feinstein señala que los servicios de inteligencia no han prestado la debida atención a ese caudal informativo de una revolución que busca escapar de una dictadura y abrirle paso a una democracia por diseñar ab novo.
La ceguera institucional afectó al famoso Mossad israelí e igualmente al Aman, servicio militar de inteligencia. La causa de semejante falla fue la total dependencia de la información proveniente durante dos décadas del servicio de inteligencia militar egipcio dirigido por el general Omar Suleimán, designado hace dos semanas vice-presidente por Mubarak como paliativo para neutralizar el alto grado de conflictividad generada por las protestas públicas.


LA SEGUNDA FALLA DE LA INTELIGENCIA INSTITUCIONAL

Los principales servicios de inteligencia que se ocupan del complicadísimo acertijo del poder en el Medio Oriente no previeron ni la intensidad del compromiso de los manifestantes egipcios ni la naturaleza de sus reivindicaciones.

Hubo una especie de apuesta latente a que las protestas públicas perderían impulso y declinarían numéricamente a partir del lunes 07 de febrero. El mismo general Suleimán, seguramente actuando como vocero del general Mubarak, amenazó el domingo 06 de febrero a los manifestantes insistiendo que ya no estaba dispuesto a tolerar las concentraciones públicas y que no entendía por qué la gente no regresaba a su casa para reiniciar su vida normal.

Dicha declaración provocadora levantó una nueva enorme ola de rebeldía por parte de un pueblo en la calle que durante diez días venía incumpliendo y desafiando públicamente el toque de queda diario efectivo a partir de las 4pm.

La realidad fue que el martes 08 de febrero el caudal de gente en la plaza de Tahrir superó ampliamente los pronósticos y fue aún mayor que en todos los días previos.
El error de cálculo se evidenció de manera dramática cuando el aún presidente Hosni Mubarak da una declaración televisada en las primeras horas de la noche del jueves 10.

LA RENUNCIA FALLIDA DE MUBARAK
La expectativa general fue la casi certeza de que Mubarak anunciaría su retiro y renuncia inmediata a la jefatura de estado. Este criterio se justificaba en la expansión de las protestas fuera de la plaza para sitiar tanto al parlamento como al enorme edificio sede del poder ejecutivo y en las primeras acciones de apoyo por parte del movimiento laboral a los manifestantes en Tahrir.

La frustración y la rebeldía de la calle de centenares de miles de manifestantes explotaron cuando Mubarak se limitó a repetir su supuesto compromiso de abandonar la presidencia después de las elecciones presidenciales pautadas para el próximo septiembre. Además, ofreció transferir "algunos" de sus poderes al vice-presidente general Suleimán quien 6 días antes declaraba a ABC News que el pueblo egipcio carecía de cultura democrática.

Mubarak habló como un "padre a sus hijos" y lamentó la muerte de centenares de ciudadanos que durante los últimos 17 días se han opuesto a su gobierno de 30 años. Después dijo que si bien él no se avergonzaba de escuchar a los jóvenes de su país sí lo hacía al tener que “escuchar cualquier tipo de instrucciones extranjeras independiente de sus fuentes o motivos" las cuales no había aceptado ni aceptaría en el futuro. Seguramente el tono destemplado de esta declaración finalmente puso punto final al titubeo exhibido por la postura de Washington la cual fue comparada como una "danza de vientre" entre el Pentágono, la Secretaría de Estado y la Casa Blanca.

WASHINGTON  SE DEFINE
Desde una toma de posición lacónica que insistía en el deseo de una "transición ordenada y pacífica" hasta una declaración presidencial sobre la salida ¡NOW! de Mubarak para después el martes 08 de febrero insistir en el requisito que la transición debería ocurrir  "de manera inmediata e irreversible", Washington ha tocado todas las teclas del piano sin dar con la nota principal: la salida efectiva de Mubarak. Ese era el punto contencioso central de los manifestantes y la condición sine qua non para el inicio de las negociaciones que conducirían primero a una transición y más tarde a un desenlace electoral formal.


MUBARAK SE VA
El viernes 11 de febrero el general (retirado) Omar Suleimán, vice presidente declaró con un aire de resignación la decisión del presidente Hosni Mubarak de renunciar a la primera magistratura y encargar al Alto Consejo de las FF.AA. para administrar los asuntos del país. Mubarak había viajado horas antes con su familia a Sharm-el-Sheik al extremo sur de la península del Sinaí.

De hecho y de derecho la segunda de esas dos decisiones configura una interrupción de las previsiones constitucionales que estipulan unas elecciones obligatorias a los 60 días del retiro del presidente por cualquier motivo.

Ese mismo viernes 11 de febrero a las 6pm hora de El Cairo, las FF.AA. emiten un "Comunicado # 1" el cual anuncia que ellas "tomaran las medidas necesarias para proteger a la nación y apoyar las legítimas exigencias del pueblo".

Seguramente el comunicado fue aprobado el jueves 10 de febrero cuando el Alto Consejo Militar se reúne sin la presencia de su jefe máximo el presidente Mubarak ni del vice presidente Omar Suleimán. El ente militar fue presidido por el ministro de defensa Hussein Tantawi quien después de la renuncia de Mubarak el próximo día se desempeña actualmente como  jefe de estado.

El día anterior, jueves 10 de febrero, el primer ministro Ahmed Shafiq, ex comandante de la fuerza aérea y designado para su actual cargo por el entonces presidente Mubarak hace dos semanas, da a entender a la BBC que  Mubarak se dirigiría a la nación esa noche para dar a conocer su renuncia. Esta situación puede haber sido la base de la declaración dada por el director de la CIA el jueves 10 de febrero en cuanto a que Mubarak renunciaría esa misma noche. Sin embargo, Mubarak procede a desafiar a todos y en su alocución declara su decisión de permanecer en la presidencia hasta las elecciones en setiembre.

La disyuntiva que enfrentaron los militares era sucumbir con la inevitable caída de Mubarak o salir de él y dar inicio a una junta militar que pudiera contar con el apoyo de los manifestantes y regular un período de transición. ¿Por cuánto tiempo? Imposible de predecir hasta que haya un pronunciamiento al respecto.

La euforia en la plaza Tahrir basada en la anticipación de la renuncia por parte de Mubarak era indescriptible. Se escuchaban sin cesar los gritos de la consigna "El ejército, el pueblo, una sola mano". Hasta el jefe del estado mayor de las FF.AA. visitó a los manifestantes en la plaza para garantizarles su seguridad. Una declaración de uno de los presentes en la plaza resume toda una atmósfera colectiva: "las palabras de Mubarak no tienen precedente. Mañana voy a la plaza a protestar. No hay vuelta atrás hasta que Mubarak caiga".

LA GÉNESIS DE UNA NUEVA REALIDAD
La situación es tan confusa para los observadores y aun para los mismos protagonistas  que el jefe del partido oficialista afirma que una enmienda constitucional ha sido enviada al parlamento para su aprobación inmediata. El contenido de la enmienda es obviar el requisito constitucional el cual dicta que en ausencia definitiva del presidente, las elecciones para un nuevo presidente deberán tener lugar en un plazo de 60 días.  

Esa plazo no solo es logísticamente irrealizable en la actual situación egipcia sino que de implementarse impediría la nominación de los candidatos presidenciales de las fuerzas democráticas ya que estipula que el candidato deber estar patrocinado por al menos dos partidos políticos legalizados lo cual deja fuera a la casi totalidad de las organizaciones políticas previamente declaradas ilegales entre ellas la Hermandad Musulmana.

El mismo presidente Obama se limita a decir: "Somos testigos del desenlace de la historia. Está teniendo lugar una transformación dado que el pueblo egipcio está pidiendo un cambio". Después de una reunión de emergencia con su equipo asesor de seguridad nacional Obama finalmente hace suya una línea firme el jueves 10 en horas de la noche: "Se le ha dicho al pueblo egipcio que habría una transición de la autoridad pero no está claro que esta transición sea inmediata, significativa ni suficiente... demasiados ciudadanos egipcios siguen sin estar convencidos que el gobierno es serio en cuanto a una autentica transición a la democracia... los líderes egipcios deben poner sobre la mesa una ruta inequívoca, precisa y creíble hacia una auténtica democracia y todavía no han aprovechado esa oportunidad".

18 DÍAS PARA DERROCAR UNA DICTADURA DE 30 AÑOS
La furia de las protestas alcanza el mayor número de decibeles,  en comparación con los de los 16 días previos, al conocer que Mubarak no se iría.
La caída del dictador tomó desde el 25 de enero, fecha de la primera protesta pública después de los acontecimientos en Túnez, hasta el 11 de febrero. Escasos 18 días desde la primera manifestación y trece horas después que el presidente se pronunciara una vez más que permanecería en el poder.
Una semana antes, el viernes 04 de febrero, los manifestantes habían etiquetado ese día como "el día de la salida". Casi nadie  calibró adecuadamente la fuerza del compromiso expresado por los manifestantes de todas las clases, edades y convicciones religiosas quienes compensaban la carencia  de liderazgo y de organización con una solidaridad espontánea y férrea.

¿ES POSIBLE UNA NUEVA DICTADURA MILITAR?
La pregunta en la mente de todos es: "¿Y ahora se quedarán los militares en el poder?" "¿Serán ellos capaces de organizar la transición que culmine en unas elecciones democráticas?" ¿De surgir un gobierno democrático y un parlamento plural, como funcionaría una democracia egipcia en un país que nunca la ha conocido?

A medianoche del viernes 11 de febrero el primer ministro de Turquía, nación con una influencia determinante en la región, expresa oficialmente un deseo el cual es al mismo tiempo una alerta:

"Nosotros esperamos que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas Egipcias adopte un enfoque pragmático y que la nueva administración organice elecciones libres y limpias. El Consejo debe entregar el poder en un marco de tiempo tan breve como sea posible".

A su vez, el canciller turco Ahmet Davotoglu tuiteó: "Felicitaciones al pueblo egipcio. Y esperamos que surja un sistema que responda a las expectativas del pueblo egipcio".

Solo ahora se comienza a conocer algunos de los entretelones de la caída del poder de Mubarak. El Alto Mando de las FF.AA.  egipcias se reunió el miércoles 09 de febrero para analizar el caudal cada vez mayor de gente que fluía a la plaza Tahrir y el cual despertó el apoyo por parte de movimientos laborales en varias ciudades del país. También consideran la expansión de la toma de la plaza Tahrir a otras instalaciones tales como el Parlamento y la televisora del estado. El ejército se ve obligado a acordonar la residencia presidencial debido a que varios grupos de los manifestantes proponían asaltarla. Mientras tanto, la economía seguía paralizada y los turistas ahuyentados. En otras palabras, se configuraban las condiciones iniciales para un caos. Lo que selló la suerte de Mubarak fue su declaración del jueves 10 de febrero.

LAS CONDICIONES INICIALES DE POSIBILIDAD DE UNA TRANSICIÓN
¿Qué giro tomarán las protestas públicas de ahora en adelante? Por ahora, la temperatura en la plaza y en las calles sigue incandescente. Decenas de manifestantes se dirigen a la televisora estatal para exigir la remoción de los directivos corruptos. Al-Baradei, Premio Nobel de la Paz 2005, se ha convertido en unos de los principales voceros de los activistas y declara que no se abandonará la plaza hasta estar seguros de una cartografía clara de la etapa de la transición.

•    La junta militar empieza a dar señales de concreción en su comunicado #4 del sábado 12 de febrero el cual afirma que se respetarán los acuerdos internacionales incluyendo el Acuerdo de Paz con Israel.

•    Dentro de los pasos más inmediatos por darse está la abrogación de la Ley de Emergencia en vigor desde 1981 la cual permite el arresto, sin cargo alguno, de cualquier ciudadano egipcio.

•    Igualmente, se contempla la disolución de las dos salas del parlamento. La medida no debería encontrar ninguna dificultad pues el partido oficialista ha dejado de existir.

•    Se requiere proceder velozmente con la legalización de los movimientos democráticos lo cual incluye el punto espinoso para algunos militares como es el reconocimiento formal de la Hermandad Musulmana.

•    Las fuerzas democráticas pedirán la limpieza y hasta la eliminación del ministerio de relaciones interiores por su coordinación de los contingentes parapoliciales. Igualmente es urgente proceder con el enjuiciamiento de los responsables por más de 300 víctimas a raíz de los sucesos originados el 25 de enero.

•    Más de 10.000 prisioneros liberados por Mubarak para sembrar el pánico colectivo en El Cairo han sido capturados.

•    El gobierno prohibió a todos los funcionarios viajar al exterior para evitar que escapen a los juicios por violaciones de derechos humanos.

•    En la lista de las condiciones sine qua non para dar paso del momento de intoxicación por el triunfo al despegue de la transición, los militares comandados por el actual ministro de la defensa deben mantener su cohesión. En segundo lugar, tienen que proceder a institucionalizar una negociación con un grupo civil representativo para diseñar  el mapa de la ruta transicional.

•     Los militares no deben aplicar una ley marcial y deben estar prevenidos frente a actos terroristas internos o  en contra de Israel por grupos vinculados de alguna manera con los nuevos partidos políticos. Particularmente crítico es el tráfico de armas organizado por Hamas vía la porosa red de tuneles subterráneos en la frontera egipcia con la Franja de Gaza dada la pérdida de control ocasionada por la renuncia del presidente de la Autoridad Nacional Palestina aliado de Mubarak.


¿EFECTO DOMINÓ O CARRERA DE RELEVO?
El proceso de las protestas públicas en diferentes naciones iniciadas por jóvenes enraizados por facebook y comunicados por tweeter quienes reclaman oportunidades y derechos ha demostrado su alto grado de contaminación transnacional por contagio informativo. Este dinamismo ha sido presentado como el resultado de un efecto dominó pero más bien se puede comparar a una carrera de relevo en el cual el corredor de turno le pasa el batón al próximo sin que el anterior deje de participar en una nueva competencia. Es un relevo continuo de los relevistas en el cual no hay desactivación.

Numerosos países exhiben el mismo menú de los males presentes en Túnez y Egipto: autocracia, corrupción, pobreza generalizada, represión policial, acoso a la libertad de expresión, desempleo y ausencia de horizontes futuros para los jóvenes, elecciones casi-plebiscitarias sin fin, etc. Indudablemente, dado el acceso  instantáneo a las informaciones y a las comunicaciones, el factor de sincronicidad o de latencia reducida adquiere una enorme importancia como espoleta de procesos similares.

El sábado 12 de febrero miles de manifestantes anti-gobierno empiezan a concentrarse en la capital de Yemen mientras en Argelia en África de Norte sucede un movimiento similar. Para reportar los acontecimientos de éste último país Al Jazeera mantiene un blog en vivo  el cual habrá que consultar con frecuencia durante los próximos días.


EL DESEQUILIBRIO PERFECTO
El Medio Oriente  no conoce volcanes físicos pero desde hace 2 meses se encuentra sometido a una cadena de erupciones humanas y políticas. Túnez y Egipto son los casos que ya explotaron pero no hay que omitir la alta probabilidad de que ya entrados en acción, sufran nuevas erupciones al menos de carácter secundario. En verdad, en esas dos naciones la frágil  arquitectura democrática todavía por edificar está amenazada por ríos de magma.
Las condiciones de inestabilidad se aplican además a varios países que presentan un perfil muy vulnerable dada su simetría  significativa en relación a los dos volcanes que ya hicieron erupción: Marruecos, Argelia, Jordania y Yemen ... y estos no son los únicos. Descifrar cómo toda esta dinámica puede impactar cual tempestad de arena -para utilizar una metáfora más adecuada- a Irán, Iraq, Arabia Saudí, Siria y Turquía es tarea imposible dada la complejidad que presenta la interacción entre los movimientos ideológicos/religiosos radicales, las acciones de grupos de terroristas y la marcada enemistad de varios factores con el estado de Israel.
De hecho, confrontamos una de las más graves desestabilizaciones regionales que ha conocido la historia. Sus repercusiones pudieran extenderse a todo el planeta. En términos figurativos se trata de enderezar una pirámide que se encontraba en estado de "desequilibrio perfecto", es decir apoyada sobre su ápice.
El sábado 12 las festividades de danza y canciones continuaron en la plaza central de El Cairo acompañadas por un gigantesco esfuerzo voluntario de limpieza y recolección de basura.
Mientras la alegría en la plaza se desborda hasta el domingo 13 de febrero, las actividades del primer día laboral en Egipto se normalizan progresivamente. Los militares tratan de desalojar a centenares de manifestantes todavía presentes a fin de restablecer el tránsito vehicular. La gente se resiste pero eventualmente cede con la promesa de retornar si sus sueños no se cumplen. En efecto, quedan muchas incógnitas por resolver. Entre ellas la recuperación de los bienes de la familia Mubarak estimados en más de 40 mil millones de dólares dentro y fuera de Egipto. Muchos egipcios consideran que es el resultado de un robo sistemático de la economía nacional por más  de seis mil millones de dólares anuales en época reciente debido a la gigantesca cleptocracia engendrada por el régimen de Mubarak.
Otra profunda reivindicación es el enjuiciamiento y desmontaje de la temible policía secreta SSIS Mukhabarat responsable por miles de prisioneros y centenares de víctimas a partir del 25 de enero pasado y por varias décadas de represión.

LA NECESIDAD DE UN NUEVO DISEÑO INTELIGENTE
Existe un alto riesgo de divisiones tanto en el grupo de activistas pro-democracia como en las FF.AA.  Estas fragmentaciones pueden producirse si los militares no actúan con suficiente acierto y premura. En la tarjeta de resultados hasta la noche del domingo 13 de febrero el Alto Consejo Militar era responsable por las siguientes decisiones: la disolución de ambas cámaras del parlamento, la suspensión de la Constitución,  convocatoria de elecciones presidenciales y parlamentarias para dentro de 6 meses y la designación de un equipo de juristas para elaborar y luego someter a un referéndum popular un conjunto de reformas a la constitución.  
Del lado muy negativo se encuentra la decisión de dejar al mismo equipo de ministros que constituían el gabinete de Mubarak entre ellos el primer ministro Ahmed Shafiq, general retirado de la fuerza aérea  designado  hace dos semanas por Mubarak. Otro diseño, quizás a la larga más viable, es haber constituido un equipo de transición con representantes de las fuerzas democráticas para integrar un gobierno transicional de unidad nacional. Al no ser éstos partícipes en el  gobierno no sabrán con certeza a quienes someter sus pedimentos y exigencias: o es al Alto Consejo Militar o es al primer ministro y a los integrantes del gobierno. La ambigüedad y el sabotaje reinarán.
Cualquier retraso bien sea en la aprobación o en la ejecución de medidas acordadas por ambas partes tenderá a impulsar a las fuerzas civiles quienes quieren negociar desde la plaza y la calle. Por más caótico que parezca, estas fuerzas están integradas por decenas de grupos de jóvenes activistas, bien sean internautas, defensores de los derechos humanos, integrantes del Movimiento 6 de abril -formado por 70.000 jóvenes inscritos en un página de facebook- o miembros de la Hermandad Musulmana. Todos ellos exhibieron durante las últimas semanas una gran capacidad de movilización y organización en diferentes ciudades y ahora se les han unido decenas de grupos laborales que han iniciado protestas públicas para dar a conocer sus demandas salariales y condiciones de empleo.
Es necesario considerar que no hay líderes formales con una representación delegada por parte de los manifestantes. Si “la calle árabe” decide que el desempeño del gobierno autorizado por los militares y de éstos como tutores del equipo de Mubarak no es satisfactorio, de la noche a la mañana surgirán protestas similares a las que condujeron al derrocamiento del presidente las cuales fueron subestimadas de manera metódica por los interesados en mantener un orden y una estabilidad que solo servían a sus intereses. A esta nueva ruptura con el gobierno in situ se sumarían los líderes pro tempore de las protestas.
En consecuencia, si se produce la ruptura de los líderes pro democracia, surgidos de manera espontánea durante las últimas semanas, con los militares a éstos  les quedarían dos alternativas: imponer el orden a la fuerza o entregar la conducción de la transición a un equipo civil. De escoger la primera, estarían fomentando la rebelión interna por parte de la oficialidad media y baja quienes han demostrado gran simpatía por los manifestantes. Así se define el juego por el poder en Egipto durante las próximas semanas.
Entre los líderes democráticos quienes han emergido recientemente se cuentan un Muhammad Al-Baradei –Premio Nobel de la Paz; un Amr Moussa –diplomático egipcio, secretario general de la Liga Árabe y probable candidato presidencial-; un Muhammad Badie –Guía General de los Hermanos-; un  Ahmed Maher, ingeniero civil con 30 años o una Asmaa Mahfouz –del Movimiento 6 de abril a igual que Maher- quien a sus 26 años con una entrada (“pueblo, yo marcho a Tahrir”)en su blog en facebook se convirtió en promotora de las protestas en Egipto desencadenadas, una semana después de su escrito, a partir del 28 de enero.  Tres semanas más tarde  renunciaba Mubarak. Todos ellos representan una nueva manera de hacer política que los militares tienen que tener en cuenta y comprender.
Durante las últimas 48 horas los militares han tomado decisiones acertadas en temas fundamentales. No obstante, el pecado original de ellos puede residir en haber escogido la fórmula de servir como tutores a un equipo de gobierno y a una burocracia oficial moldeada por un régimen autocrático durante 30 años.
Un documento hecho público por WikiLeaks el 29 de enero del presente años revela que funcionarios estadounidenses consideraban que el “Movimiento de 6 abril” se encontraba fuera de la corriente central de los políticos de oposición al gobierno de Mubarak y describió sus metas pro-democracia como no realistas. El 31 de enero del 2011 el “Movimiento” promovió la marcha de por lo menos un millón de personas hacia la plaza Tahrir el próximo día.


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